Los policías encontraron a dos niños golpeados, quemados y desnutridos dentro de una jaula en un sótano húmedo y frío, a un lado estaba otra niña que lloraba y aseguraba ser víctima de los maltratos por parte de su madre y su tía, pero en realidad todo era parte de su plan.
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Clarín.
La pequeña había dicho que se llamaba Anika, pero su nombre real era Barbora Skrlova; tampoco era una niña, tenía 33 años. Esto ocurrió en 2007 en República Checa.
La historia macabra de esta niña-mujer fue tan impactante que sirvió para inspirar la película «La huérfana» producida por Leonardo Di Caprio y protagonizada por Vera Farminga, de la que pocos imaginaron que podría estar basada en hechos de la vida real.
La vida de Barbora Skrlova es un misterio, no se conoce nada de sus padres ni de su infancia, solo se sabe que nación en Checoslovaquia y que padecía hipopituitarismo, una condición que presenta una disminución anormal de las hormonas secretadas por la glándula hipófisis, en su caso tuvo déficit de somatotropina, la hormona del crecimiento por lo que parecía ser apenas una niña.
Además, tenía trastorno de identidad múltiple, rasgos psicopáticos, esquizofrénicos y violentos. Lo que la llevó a pasar su adolescencia en un psiquiátrico.
Esta mujer decidió beneficiarse de su enfermedad, se creó diferentes personalidades que usó para engañar a quienes se cruzaban por su camino.
Haciéndose pasar por una indefensa niña pasó sus primeros años de familia en familia, aseguraba ser una niña indefensa y rogaba que la adoptaran.
A su lista de víctimas se sumaron Klara y Katherina Mauerová, unas hermanas que provenían de una familia checa de clase media. Ambas padecían esquizofrenia.
Las hermanas alucinaban con ser Juana de Arco y decían tener una misión divina, Klara estudiaba pedagogía en la universidad, conoció a «la niña» durante sus prácticas y se hicieron amigas, esta le había dicho que fue maltratada en un centro de menores de donde supuestamente había escapado.
De esta manera, Klara quien acababa de divorciarse, llevó a «la niña» a vivir con ella, su hermana y sus dos hijos en su casa de Kurim, al sudeste del país.
Los primeros tiempos fueron de felicidad, disfrutaban fines de semana en campamentos y las hermanas se encariñaron con la supuesta huérfana.
Poco después «la niña» involucró a las hermanas en El Movimiento Grial, una secta que practicaba enseñanzas de la obra En la luz de la verdad – Mensaje del grial de Abd-ru-shin- que busca el conocimiento propio, del mundo y de Dios, una agrupación dirigida por «El Doctor», de quien nunca se revela su identidad y quien exigía a sus fieles extraños sacrificios y rituales, sexo incestuoso y otras acciones que las hermanas cumplían sin cuestionar y con gusto.
Las hermanas seguían todas las órdenes, estaban convencidas de que estaban cumpliendo su misión y consideraban que «la niña» era un milagro del destino que iluminaba y guiaba sus vidas.
Sin embargo la pesadilla comenzó cuando «la niña» comenzó a sentir celos de los hijos de Klara, Jakub y Ondrej, de 10 y 8 años, y comenzó a poner a las mujeres en contra de los niños al acusarlos de travesuras que ella realizaba.
La rabia de las mujeres hacia los niños fue creciendo y del mismo modo los castigos hacia ellos fueron siendo más severos hasta que «El Doctor» propuso construir una jaula de hierro en el sótano para encerrarlos, un plan que la madre y la tía aceptaron.
Desnudos, con poco acceso a los alimentos, eran obligados a dormir sobre sus excrementos, quemados con cigarrillos, golpeados y obligados a bañarse con agua helada e incluso cortaron trozos de su piel para comerla. Los planes supuestamente eran diseñados por «la niña» en nombre de «El Doctor», ella buscaba ver el sufrimiento de los niños de forma permanente y para eso hasta instaló un sistema de cámaras en el sótano.
Pero el sufrimiento de los niños llegó a su fin cuando una familia vecina decidió instalar cámaras de seguridad en su casa para vigilar a su bebé recién nacido, cuando intentaron usar su sistema la señal que captó fueron las de las cámaras de seguridad de «la niña» y se horrorizaron al ver el estado en el que se encontraban los pequeños.
De inmediato denunciaron ante las autoridades, los policías llegaron al inmueble donde encontraron a uno de los pequeños desmayado y al otro en mal estado, pidiendo ayuda a gritos.
En un rincón estaba «la niña» llorando y asegurando que ella también era una víctima de su madre y su tía.
Cuando llegaron al hospital uno de los niños murió, pero su hermano sobrevivió y fue quien contó la verdad sobre «la niña», aunque para ese momento ya ella había escapado de República Checa.
Con ayuda de miembros de El Movimiento Grial, Skrlova escapó a Noruega, engordó, se rapó la cabeza y se hizo pasar por una adolescente de 14 años llamada Adam. Ahora aseguraba que había escapado de su casa para evitar declarar en un juicio como testigo, conmovió a una familia que la adoptó, la cuidó y la envió a una reconocida escuela donde su extraña conducta llamó la atención de los docentes.
Era muy inteligente, de carácter introvertido y se negaba a practicar deportes en grupo, lo que desató interés de los docentes en conocer más de ella, lo que hizo que ella volviera a desaparecer.
Para ese momento la policía checa había emitido una orden de captura internacional, y fue capturada al norte de Noruega en enero de 2008.
Al año siguiente se conocieron las sentencias de las tres mujeres, Klara fue condenada a 12 años de prisión, su hermana Katherina a 10; mientras que Barbora fue considerada autora intelectual y solo se le condenó a cinco años de prisión. En 2011 apeló y salió libre, desde entonces se desconoce su paradero.
Redacción Maduradas con información de Clarín.
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