Uno de los testimonios recopilados por la Corte Penal Internacional corresponde a una víctima que sufrió torturas durante su detención por los organismos de seguridad del régimen de Nicolás Maduro
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Archivo – AFP
La persona, de la que no se reveló su identidad, fue desnudada por los oficiales serviles al régimen socialista y ordenaron a un perro rottweiler que le mordiera los testículos.
En el informe de la Sección para la Participación de las Víctimas y las Reparaciones, con el que se espera reanudar la investigación por los crímenes de lesa humanidad en Venezuela, también recoge el caso de un hombre que fue torturado durante 24 horas.
«Las torturas eran literalmente macabras. Le arrancaron las uñas de las manos y de los pies con tenazas, lo asfixiaron cubriéndole la cabeza con bolsas de plástico que contenían insecticidas, lo que le dañó gravemente los pulmones; le aplicaron descargas eléctricas en los genitales y partes íntimas; golpearon todo su cuerpo con toallas mojadas; lo hacía bañar a toda hora en orines y excrementos».
Otro testimonio pertenece a una persona que se identifica no binaria. Le revisaron su teléfono celular y la sometieron a humillaciones, como meterla en un calabozo de apenas 2×2 metros, esposarle las manos a la espalda a un gancho en el medio y dejándola en esa situación por al menos tres días.
«No me dieron agua, no me dieron comida, no me permitieron hacer mis necesidades fisiológicas entonces tuve que hacerlas encima. Me dejaron salir al segundo o tercer día, débil, casi arrastrándome porque no podía estar de pie, con las piernas entumecidas. Me desnudaron, me colgaron las manos y me arrojaron baldes de agua que la mayoría de las veces me caían en la cara. Me soltaron y me hicieron enjuagar la ropa solo con agua. En una ocasión me llevaron a una habitación donde solo había un viejo escritorio de metal pegado a una pared y una vieja silla de metal en medio de la habitación», señala el informe.
«Me lo colocaron varias veces en el pecho, me tiraron agua en los pantalones, precisamente en los genitales, y me descargaron electricidad en los testículos, por lo que no pude contener la vejiga y oriné con mucha fuerza por el susto. Todavía tengo en mi cuerpo las cicatrices de las quemaduras actuales. Falsificaron un documento judicial en el que decían que estaba condenado a muerte y me llevaron a una habitación y me hicieron parar en un banco de plástico, me colgaron del cuello, me golpearon varias veces en el estómago mientras me hacían preguntas que no pude responder», agrega.
La víctima contó que una de las patas del banco plástico se rompió y quedó colgado hasta perder el conocimiento. Aseguró que por ese hecho todavía tiene las cicatrices en su cuello.
«Me trasladaron a un área con otros presos y les dijeron a los detenidos que yo era un violador, entonces me llevaron, me golpearon y abusaron de mí obligándome a practicar sexo oral».
Redacción Maduradas
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