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¡LO MEJOR DE NUESTRO PAÍS, ES SU GENTE! Las virtudes (y defectos) que tiene todo venezolano

El venezolano es reconocido a donde sea que vaya pues sus rasgos y características se hacen notar al primer momento, somos coloridos, alegres, eléctricos, festejadores, apasionados y trabajadores. Alardeamos de nuestras mujeres, de nuestra comida, de nuestro petróleo, de nuestros tesoros naturales y de nuestra calidez. El venezolano tampoco es perfecto, y eso se refleja en nuestro rasgo más característico: la viveza venezolana; que suele ser tan buena como mala según cómo se aplique, pero eso no nos quita mérito por nuestro gran corazón y temple ante las adversidades.

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Tenemos virtudes y defectos como todo ser humano, aunque el venezolano tiende a estar en el medio de ambas, sacando virtudes de los defectos y reflejando ciertos defectos en las virtudes.

Virtudes del venezolano

El primer baluarte de la lista es la gratitud: Somos muy agradecidos con lo que se nos da. El venezolano aprecia la gratitud. Si se le da algo u ofrece algo será devuelto con creces y una gran sonrisa. En diciembre por ejemplo, ya veremos que, pese a la crisis, hallacas irán y vendrán entre familiares e incluso vecinos, precisamente como símbolo de gentileza y gratitud.

Hospitalidad: Vayas a donde vayas nunca te vas a quedar varado. Así seas venezolano o no, habrá algún buen samaritano que ofrecerá hospitalidad a quien lo necesite. También lo sentimos incluso siendo solo una vicita. Apenas entramos en casa ajena se nos ofrece un vaso de agua, jugo, refresco o café, así como algún pasapalo. Tenemos dentro de nosotros un gen de ayudar y de mostrarnos complacientes por el simple placer de dar.

Sentido del humor: Nada como un buen chiste para distraernos de nuestros problemas. Algo que siempre estará presente en los venezolanos es su gran sentido del humor. Como dicen por ahí, sacamos un chiste hasta de las situaciones más adversas.

Sabiduría: No hay venezolano que no haya oído los cuentos y consejos de una abuela y hasta una bisabuela sabia. Las ganas de progresar han hecho del venezolano un individuo listo para informarse y educarse en diversos temas y finalmente aprender de las vivencias y cuentos de los mayores. La sabiduría se ha transferido de generación en generación.

Valor: Ante una situación amenazante el venezolano siempre ha sabido resolver mediante su ingenio y sentido común, para lograr salir ileso. El coraje del venezolano recae en su capacidad para actuar ante momentos difíciles.

Amor: En Latinoamérica y el mundo somos bien reconocidos por nuestro gran corazón, cariño y empatía. A la hora de hacer amigos, en relaciones amorosas e incluso con completos extraños, logramos mantener un trato amigable y caritativo.

Justicia: Basta que veamos una injusticia para aparecer con capa y espada a defender al más débil y hacer cumplir lo que es justo. Lo vemos en un padre que media entre dos hijos peleando y lo vemos en las calles cuando desconocidos ayudan o apelan por una solución diplomática entre alguna disputa.

Templanza: Además de tener el valor para enfrentar las diversidades, tenemos la temple para no entrar en pánico. Lo demostramos día a día ante las largas colas, los precios desorbitantes, la delincuencia y demás cuestiones políticas, económicas y sociales que nos afectan. Afrontamos todas estas cosas y más con buen humor y temple de hierro.

Trascendencia: La mayoría de los venezolanos y venezolanas tendemos a querer mejorarnos como sea. Tanto en el plano laboral como en el personal. Somos gente trabajadora y que queremos lo mejor para los nuestros y para nosotros mismos y para lograrlo hacemos hasta lo imposible.

 

Defectos del venezolano

En su publicación “Venezuela querida y frívola” por Benigno Nieto comenta: “si los venezolanos tienen el corazón del tamaño del universo, ¿cuáles serían entonces sus defectos?”.

Impuntualidad: Es común que muchos venezolanos no lleguen puntuales a su destino. Se comprende a quienes en su camino se encuentren con colas, tráfico, hora pico o porque la alarma no sonó, pero hay quienes van lento por la carga de la flojera. Sea cual sea la razón, mejor tarde que nunca.

Bonchones: Al venezolano le gusta bochinchar, le gusta rumbear y divertirse aunque a veces lo hacen irresponsablemente. Las vacaciones son sagradas y hasta muertos se van de rumba. Venezuela es el país con más días feriados, y donde se consume más cerveza y whisky en Latinoamérica per cápita.

Por cualquier estornudo faltamos al trabajo: Desde pequeños nos ingeniábamos maneras para no ir a la escuela y fingir una enfermedad solía funcionar; es una mala maña que desarrollamos hasta la adultez. A veces el venezolano necesita echarse un día o dos durante la semana para resolver asuntos personales, familiares o recargar las baterías para volver al trabajo con todo.

Arrogancia: El venezolano suele perder noción de la humildad y no le cuesta dar rienda suelta a su lengua para alardear de todo lo que tiene o de sus logros. Algunas conversaciones entre venezolanos parecen más una competencia de quién recibe más dinero de su trabajo, quién tiene la pareja más atractiva, quién tiene lo último en moda o tecnología, y así. Pero se debe tomar un momento para recordar que muchos venezolanos trabajan duro para ganarse esas cosas por lo que – a veces – se le deja pasar.

Con información de NT24 y Eme de Mujer.

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