La venezolana Alejandra Mendoza relató su experiencia cruzando el desierto de Sonora, que separa a México de Estados Unidos, en su intento de residir en ese último país.
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Christian Torres/Associated Press
Mendoza aseguró que tuvo que caminar durante dos días sin comida y con muy poca agua, en territorios con altas temperaturas, mientras iba acompañada de su hija de 8 años de edad y de un grupo de personas que no conocía.
A pesar de que logró llegar a salvo a Estados Unidos, donde ya tiene cinco meses, considera que si se viera en la necesidad de hacerlo de nuevo no estaría dispuesta, debido a las circunstancias que vivió mientras cruzaba el desierto de Sonora.
“Fue la experiencia más triste y decepcionante, y si me pongo a pensar no lo volvería a hacer”, afirma la migrante, que pronto pedirá asilo.
Asimismo, reconoció que se arrepiente de llegar a ese país de manera ilegal y de exponer a su hija a múltiples peligros.
Por esa razón, aconsejó a otros migrantes que deseen llegar a Estados Unidos que lo hagan de manera legal, sin exponerse a los riesgos del desierto.
Redacción Maduradas
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