Esta semana, el régimen de Nicolás Maduro realizó una nueva “jugada” que, de acuerdo con Ana Uzcátegui de La Prensa de Lara, sería “rápida” y “desesperada” para cambiar las “fichas” en el tablero político venezolano. Esta acción habría sido la serie de indultos a 50 presos políticos, 19 diputados en el exilio, 3 en la clandestinidad y 38 personas con libertad condicional.
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EFE
Aparentemente, la intención de tales acciones sería “limpiar la imagen” de Maduro ante el mundo y conseguir una Asamblea Nacional (AN) que lo reconozca.
«En el tablero hay una estrategia del Gobierno que se vale de los tiempos constitucionales para llamar a elecciones parlamentarias, pero bajo unos términos y condiciones sumamente desestimulantes para la oposición, porque la idea es hacer de los comicios un mero requisito o acto formal, para ellos decir que se están legitimando y seguir dándole oxígeno a Maduro«, comentó el politólogo Ricardo Ríos.
De hecho, el experto señaló que la medida no fue una “jugada al azar”, sino que Maduro actuó como un “ajedrecista” y procuró “quebrar” a la oposición que solo estaba concentrada en mantener al Parlamento y a la Presidencia Interina, pero no a la unidad que les permitió obtener la mayoría calificada en la AN de 2015.
«La salida de los presos políticos solo produjo dividir más a la oposición«, añadió.
En ese sentido, alertó que la “transición” pretendida por Guaidó se tardará más en llegar.
«El asunto aquí es que el chavismo descubrió desde el año 2004 que cuando siembra la desconfianza en la oposición, ellos se quedan con la victoria electoral (…). El chavismo ha sabido jugar, pero no hay que darle una condecoración por eso, porque solo ha sembrado desconfianza en el voto, y a pesar de que la gente es una abrumadora mayoría el gobierno termine beneficiándose», comentó al respecto José Vicente Carrasquero, doctor en Ciencias Políticas.
Detalló que, de hecho, este proceso de “desconfianza” ocurrió en las parlamentarias de 2005, en las elecciones de alcaldes y gobernadores de 2017, y en las cuestionadas presidenciales de 2018. A su juicio, estas últimas fueron un “simulacro” de Maduro.
Para Carrasquero, además, la reaparición de Henrique Capriles Radonski en el escenario político y electoral es una nueva “variable” que igualmente pretende “dividir” para reafirmar al madurismo en el poder.
Redacción Maduradas con información de La Prensa de Lara
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