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¡VAMOS BIEN! Las 14 cosas que llenan de esperanza hoy en día a los venezolanos (+Dosis de optimismo)

No cabe duda de que este 2019 inició con buen pie para los venezolanos, quienes han visto una luz al final del túnel y una posibilidad de recuperar la normalidad en el país después de varios años de desaciertos y frustraciones políticas. 

Composición: Maduradas/ Fotos: BBC- EFE

Buena parte de esa renovada esperanza se debe a la restauración del liderazgo del grupo que adversa a Nicolás Maduro y al cumplimiento de las promesas hechas y que atienden directamente a las necesidades de los venezolanos, asediados por una dramática crisis humanitaria y económica sin precedentes.

Es cierto que el liderazgo del presidente interino Juan Guaidó ha significado un importante avance en la causa libertaria del país.

La ruta que planteó Guaidó luego del 10 de enero y que lo llevó a encargarse de la Presidencia de la República tras juramentarse el 23 del mismo mes marcó la pauta para una serie de acontecimientos y cambios de percepción que mantienen a la población a la expectativa y esperanzada: Lo que a finales de 2018 parecía imposible, hoy es una posibilidad no tan lejana.

Estos son apenas 14 de los muchos elementos que mantienen viva la esperanza de los venezolanos de recuperar la democracia y de mejorar así su calidad de vida.

1. Liderazgo unificado

Luego de muchos tropiezos y desaciertos, finalmente los ciudadanos logran vislumbrar la necesaria unidad de los líderes de “oposición” del país que se han agrupado en torno al presidente encargado, Juan Guaidó. En conjunto, la dirigencia de distintas tendencias ha respaldado los objetivos máximos de esta avanzada, poniendo al lado las diferencias intestinas que meses pasados los confrontaba.

Guaidó ha incorporado en sus conversaciones a dirigentes moderados y hasta a los considerados como “radicales”, a sabiendas de que todos los puntos de vista son necesarios para esta etapa del país. Los mismos líderes han cedido su habituales ansias protagónicas en pro del bien común

Composición Maduradas.

Créditos: @MariaCorinaYA

2. Estrategia clara

Más importante aún que lo anterior es la claridad de los objetivos perseguidos y la manera específica de de lograrlos: Por primera vez en muchos años los ciudadanos tienen una meta que orienta sus propósitos: “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres“, expresa en cada discurso Juan Guaidó para reafirmar una estrategia clara, de fácil manejo y que supone los pasos necesarios para la recuperación de la democracia.

La misma claridad en los principios de la lucha calentó nuevamente la presencia masiva en las calles. Salir a protestar tiene un propósito, ya no es una actividad con esperanza etérea y que se diluye con el paso de los días. Además, existe un discurso con anuncios orientados a lograr los objetivos enunciados desde el principio y, sobre la marcha, se van aclarando y despejando las dudas, algo que la ciudadanía agradece y aplaude.

Foto: EFE

Luego de estar acostumbrados a ir a marchas que no tenían un objetivo claro,  hoy los venezolanos saben por qué protestan pacíficamente y hacia dónde se dirige la lucha. Como corolario, la estrategia es respaldada por la Constitución (artículos 35 y 333) y por buena parte de la comunidad internacional.

AFP/Luis Robayo

3. La abstención surtió efecto

Existe un hecho que pudo haber pasado por debajo la mesa, pero que hoy en día es defendido y repetido por venezolanos y por la comunidad internacional: la nulidad e inconstitucionalidad de las elecciones de 2018 en las que supuestamente se impuso Nicolás Maduro, pero que no contaron con la aprobación internacional por “fraudulentas”.

Para lograr la desacreditación de estos comicios, además de las condiciones inexistentes de transparencia que fueron denunciadas, hubo una protesta silenciosa que tuvo mucha repercusión: la abstención masiva de los opositores que no se prestaron a convalidar un “fraude anticipado”. Esto también derribó el mito de la ineficacia de esta práctica que, en casos anteriores, no había surtido efecto.

4. Apoyo de la comunidad internacional

Aunque Venezuela había logrado a cuentagotas la condena de la comunidad internacional al régimen de Nicolás Maduro -principalmente por casos sonados de violaciones a Derechos Humanos- en el último mes, los ojos del mundo han estado de verdad posados sobre lo que acontece en nuestra nación.

Más de 40 países apoyan la propuesta de transición de Guaidó,a excepción de los aliados de Maduro (México, Cuba, Bolivia, Rusia, Turquía y China).

En los foros más importantes de la política internacional (Consejo de Seguridad de la ONU, OEA, Parlamento Europeo, discurso anual del presidente de Estados Unidos) se ha debatido sobre la situación de Venezuela y se han adoptado importantes resoluciones.

Un aliado fundamental para la causa ha sido la administración estadounidense y las presiones ejercidas contra el régimen de Nicolás Maduro vía sanciones desde el año 2016, pero que se intensificaron tras las protestas de 2017.

Desde el presidente Donald Trump hasta importantes voceros como (Mike Pompeo, Mike Pence, John Bolton y Marco Rubio) han dedicado jornadas enteras desde sus espacios de comunicación personal e institucional a denunciar la ilegitimidad del gobierno de Nicolás Maduro y a presionar su salida con emplazamientos enérgicos y muy puntuales.

5. Pérdida del temor

La gente ha perdido el miedo de salir a la calle y han recobrado la fuerza. Amparados en la Constitución y a sabiendas de que es un reclamo justo, han respondido a las convocatorias en todas las ocasiones planteadas

Los factores que han insistido en esta percepción han sido, en buena parte, el impresionante apoyo de Estados Unidos, la primera potencia del mundo, y también los errores en las estrategias del régimen madurista.

Acciones para desmoralizar y sembrar dudas entre la oposición que en el pasado surtieron efecto actualmente son desestimadas y banalizadas por los ciudadanos, quienes están muy enfocados en el propósito común de la libertad.

Foto: @Cambio16

6. Sectores populares integrados

La abrumadora crisis ha hecho que los sectores populares se integren frontalmente a la lucha y se planten de frente contra la ilegalidad e ineficiencia del régimen.

¿Cuántas veces no se escuchó aquella frase de que era necesario que “bajaran los cerros” para lograr un cambio político? Durante la semana del 23 de enero, numerosos focos de protesta simultánea en los más importantes sectores populares de la ciudad capital demostraron el hastío y cansancio de los ciudadanos más desposeídos.

Foto: Twitter

7. “Podemos lograrlo” (sensación de triunfo)

Existe una indescriptible esperanza, una sensación de que se está cerca del objetivo y que de que sí es posible salir de la crisis y de las penumbras en las que ha estado sumergido el país especialmente en los últimos 5 años.

Este no era el sentir que se respiraba en el país días atrás, ni siquiera en la época de navidades. Una frase que acompaña las alocuciones y mensajes escritos de Juan Guaidó resume esta percepción de expectativa renovada: “¡Vamos bien!”.

La gente la repite casi como un mantra, se ha convertido en avatar, en sticker de sistemas de mensajería instantánea y es el hashtag favorito de los venezolanos en los recientes días.

8. Sin violencia

El mensaje propuesto por el presidente interino Guaidó ha calado de una manera tan clara y efectiva que las manifestaciones de calle han transcurrido en su mayoría en total normalidad, respetando las horas planteadas y las rutas señaladas.

Esta ha sido también la esencia de los discursos del presidente interino  Al hacer las críticas no las personaliza, ni responde en el mismo tono confrontacional de sus adversarios. Los ciudadanos aspiran que esto marque el inicio de una nueva etapa en la que la confrontación política sea sana y de altura. 

9. Un régimen débil y presionado

Solo basta mirar los rostros cansados y desgastados de las figuras del madurismo para darse cuenta de que ha sido agotador mantener el funcionamiento “normal” en las últimas semanas. Esa máscara de “invencibles” se ha ido derrumbando.

Las presiones ejercidas por Estados Unidos los han limitado de ejercer acciones que, en el pasado, no hubiesen vacilado en cometer. Se destaca el hecho de que a pesar de las muchas amenazas y “amagos”, no se han atrevido a detener a Juan Guaidó, cuidándose quizá de la ola de reproches y actuaciones que esto generaría enseguida en el mundo.  

Ocurrió lo mismo con las relaciones con la potencia norteamericana. A pesar de imponer un plazo inicial de 72 horas para el desalojo de funcionarios de la Embajada, Maduro “recogió el agua” y empezó a correr la fecha de forma dubitativa.

Diosdado Cabello también ha vociferado que anulará la actual Asamblea y que convocará a nuevos comicios, pero esta decisión también se ha retrasado una y otra vez.

Y, cuando intentan aparentar algo de normalidad ante ojos extranjeros, les ocurre algo como esto y hasta la “luz” los abandona.

10. Pronunciamientos militares y de funcionarios maduristas

En anteriores etapas de protesta y ofensiva contra Maduro no se contó con el pronunciamiento de militares.

Aunque por los momentos estos mensajes aún son contados, las revelaciones del gobierno de Estados Unidos de que está en contacto directo con altos funcionarios castrenses permite suponer que estos pronunciamientos irán in crescendo. 

La existencia de una Ley de Amnistía y Garantías que apoya a quienes están en el bando de Maduro si desean contribuir con la transición y la recuperación de la democracia es un elemento que ha preparado el escenario para que muchos de un paso más allá y precipiten el “quiebre”. 

Hasta el momento, funcionarios consulares, policiales, militares y el embajador de Venezuela ante Irak han reconocido a Guaidó como presidente interino.

11. Cero diálogos sin resultados

Guaidó ha sido claro en su rechazo a cualquier iniciativa de diálogo ya que, en el pasado, fueron infructuosas y solo sirvieron para dar oxígeno al régimen.

Foto: La Radio del Sur

Y no se puede decir que no se intentó: En 2019 se está rompiendo con el círculo vicioso “conflicto-diálogo” que tanto irritó a la ciudadanía en anteriores puntos álgidos de la crisis: (después de las protestas de 2014, tras el impedimento del revocatorio en 2016 y luego de las protestas de 2017).

Ahora existe una ruta clara (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) que es una declaración de principios y todo diálogo solo podría ajustarse a ese marco. 

El mundo también se hace eco de este mensaje y es común escuchar en la voz de altos funcionarios estadounidenses, europeos y de latinoamérica la frase: “El tiempo del diálogo con Maduro ya pasó”. Nadie cederá un milímetro de espacio para caer nuevamente en una trampa discursiva y en un método que siempre tendrá un desenlace favorable a quienes son acusados de usurpar el poder.

Aún existen algunos intentos de gobiernos como el presidido por el izquierdista Andrés López Obrador en México, Tabaré Vázquez en Uruguay y desde el propio Vaticano pero, por los momentos, no han tenido resonancia y han quedado al margen. 

13. Recuperación de la institucionalidad y del protocolo

Hay una sensación de que se recuperó lo institucional, el protocolo y “el deber ser”, algo que se había perdido desde hace mucho tiempo en la política local.

Créditos: @jguaido.

Guaidó no luce “politiquero”, no se viste con los colores de un partido político, ni usa símbolos partidistas en las tarimas de sus actos y alocuciones.

Su apariencia, discurso y lenguaje son serios e institucionales. Su vestimenta es adecuada para un estadista y no luce como un “líder carismático” que busca votos con apariencia de hombre de “pueblo”.

Su discurso es claro, directo y, aunque emociona, no está plagado de adjetivos calificativos, tampoco incluye descalificaciones ni palabras subidas de tono.

14. Resultados tangibles

En un mes se ha avanzado en la designación de representantes diplomáticos ante varios países, protección de activos de Pdvsa y Citgo, reconocimiento de más de 45 países en el mundo, envío de primer lote de ayuda humanitaria a la frontera con Colombia y aprobación de una Ley de Estatuto que regirá el proceso de transición.

Estas “pequeñas victorias” permiten mantener la vista hacia la cima, que todavía luce cuesta arriba. La milla extra será, sin duda, la más retadora, pero la suma de resultados motiva a seguir transitando el camino con más certezas que dudas.

Créditos: @lestertoledo.

Redacción Maduradas

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