Definitivamente es incomprensible por incoherente la actitud del presidente Nicolás Maduro, quien un día arremete contra la oposición y el otro también. Pide diálogo pero tiene una piedra en cada mano. ¿Y entonces? Recuerde, presidente, que verdugo no pide clemencia.

Composición Maduradas.
La noche del 14 de junio, el primer mandatario le pidió al presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, que “como jefe de la oposición” elija, “más temprano que tarde, los cuatro representantes para los diálogos de paz, de soberanía”.
Ramos Allup le respondió vía Twitter: «Maduro me convoca diálogo mientras sus lacayos de la Sala Inconstitucional del TSJ urden marramucias para allanarme la inmunidad y apresarme por ‘desacato'».
Hasta ahí llegó la respuesta del diputado, cuya serenidad, a pesar de los últimos acontecimientos y los intentos del gobierno por cercar a la oposición, se ha mantenido incólume.
En otro tuit, Ramos Allup se refirió a su participación en la Organización de Estados Americanos y denuncio que la canciller Delcy Rodríguez y el cuerpo diplomático de Maduro en la OEA están actuando para impedir su derecho palabra en la reunión del próximo 23 de junio. «¿Cuál es el miedo?», se preguntó.
El presidente del parlamento no perdió oportunidad para recordarles a los venezolanos la raíz de la crisis que atraviesa actualmente el país: «Digamos las cosas como son: el padre de esta tragedia que desgracia a nuestro país es Hugo Chávez Frías y Maduro la ha agrandado».
