El cortisol, conocido como la hormona del estrés, es producido por las glándulas suprarrenales como respuesta del cerebro ante desafíos que producen tensión, los altos niveles pueden tener consecuencias que se manifiestan de manera emocional y física.

Canal Salud.
Es normal que los niveles de cortisol varíen dependiendo de las circunstancias, su función se vincula a todos los órganos y estructuras del organismo, ayuda a reducir la inflamación, a controlar los niveles de azúcar en la sangre, a regular el metabolismo, equilibrar la presión sanguínea y ayuda al cuerpo a lidiar con el estrés.
Cuando una persona produce demasiado cortisol puede tener consecuencias perjudiciales en su salud como problemas con el sistema inmune, el metabolismo, el sistema cardiovascular, por eso se entiende que el estrés enferma, explica la psicólogo clínico Rosa María Fernández.
Según Fernández, hay señales notorias que demuestran que los niveles de cortisol están muy altos: «La caída del cabello, el insomnio, la inflamación abdominal, la sensación de sofocación y la sensación de que falta el aire, son algunos de estos signos físicos. Igualmente, en cuanto a nuestro estado de ánimo, la irritabilidad, los pensamientos negativos que irrumpen más frecuentemente de lo habitual, la desmotivación, y el ánimo bajo se suman a la lista».
Además señala que las personas con altos niveles de cortisol se asustan con facilidad, les cuesta relajarse, están a la defensiva sin necesidad e incluso presentan ataques de pánico.
Por esta razón, su recomendación es que las personas que presentan estos síntomas acudan con un especialista y corroboren los datos con un examen de sangre.
Redacción Maduradas con información de Yahoo.
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