Recientemente, El País compartió la historia de tres venezolanos que se conocieron en la Selva del Darién y que, desde entonces, se convirtieron en «hermanos» de viaje con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Sin embargo, tras el incendio, ocurrido en la estación de migrantes de Ciudad Juárez (México), solo uno de ellos puede contar la historia.

El País
Óscar José Regalado, de 25 años de edad, falleció en el incidente, donde otros 38 migrantes también perdieron la vida. Por su parte, a Jeison Daniel Catarí, aunque le dieron de alta de sus heridas, también lo ingresaron en una cárcel, de forma preventiva, acusado de haber provocado el incendio.
Jesús (nombre ficticio) es el único de los tres amigos que sigue en libertad y con vida, ya que se escapó de los agentes de migración que detuvieron a sus compañeros.
«Yo me escapé de la migración, mano. Yo me escapé o también estaría ahí dentro», dijo, entre lágrimas, refiriéndose al centro de detención de migrantes.
Según contó, estaban en la puerta 33 del muro que separa Juárez de El Paso, en Estados Unidos, atentos al hueco que lleva al otro lado, al «sueño». En ese momento, vieron llegar a las dos camionetas de migración en las que se movilizaban un total de cuatro agentes. Jesús huyó del lugar, pero Jeison, al tener dificultades de movilidad, no podía. Por eso, tanto el muchacho como Óscar se quedaron.
«No lo quiso dejar solo, no corrió: para quedarse con él«, añadió, con evidentes signos de cansancio y tristeza, según refirió El País.
A pesar de estar «acostumbrados» a ser detenidos por agentes migratorios, siempre los dejaban ir. En ocasiones previas, los habrían enviado a diferentes ciudades: Ciudad de México, Tapachula y Aguascalientes. En las tres ocasiones, se vieron en la obligación de regresarse, aunque ello era tiempo, dinero y peligro.
Detalló que conoció a Óscar, conocido como «el gordo», seis meses atrás en el Darién. Allí se convirtieron en «hermanos». Sin embargo, no recuerda en qué momento se les unión Jeison, pero juntos, al igual que otros muchos venezolanos que se arriesgan a intentar ingresar a Estados Unidos por pasos ilegales, continuaron el trayecto como una familia.
Por los múltiples peligros que cruzaron, la detención de los agentes migratorios no les pareció algo de lo que preocuparse. De hecho, desde dentro de la patrulla que los llevaría al centro de detención de Ciudad Juárez, le enviaron una fotografía en la que se les veía sonrientes. Lo próximo que supo de ellos, fue que Óscar habría muerto en medio de las llamas y el humo, y que Jeison habría sido acusado de iniciar el fuego. Sin embargo, Jesús no lo cree.
«Era bien tranquilo el Jeison (…). A mí ya no me importa irme para arriba, yo ahora lo que quiero es que se sepa la verdad, lo que a ellos les pasó», sentenció, pidiendo respuesta ante las irregularidades que se han reportado sobre el caso.
Redacción Maduradas con información de El País
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