Cinco personas fueron detenidas por la Policía Metropolitana de Cúcuta, Colombia, por retener, en contra de su voluntad, a una adolescente de 17 años de edad, para obligarla a producir material fílmico sexual.

La Opinión
Los uniformados llegaron al sitio luego de que fueran alertados por la comunidad del barrio Cañofístolo, que en una de las viviendas, ubicada en la calle 5 sur, funciona un estudio webcam, reseñó La Opinión.
Cuando los policías llegaron a la residencia, varias personas ingresaron rápidamente a la vivienda y cerraron la puerta. Sin embargo, la víctima alcanzó a pedir auxilio, por lo que, ante los gritos de la menor, los uniformados ingresaron para verificar lo que estaba ocurriendo.
La adolescente les aseguró a los policías que esas personas la tenían encerrada en la vivienda y la obligaban a producir el material sexual en contra de su voluntad.
De inmediato, los uniformados capturaron a las cinco personas, entre las que pudieron identificar a Jed Jy Jr Prieto Castillo, Pierina Thaily Zambrano Prieto, de 18 años; y Óscar Esteban Valderrama Vargas, de 25.
Los detenidos quedaron a disposición de la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía y posteriormente, tras ser escuchados en audiencia de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento, un juez decidió enviar a tres de ellos a la cárcel.
En Colombia la pornografía y la prostitución no se contemplan como un delito si es ejercida por personas adultas, per cuando se involucra a menores de edad, es un delito castigable sin beneficios.
Las autoridades en Cúcuta conocen al menos dos o tres casos semanales similar al que ocurrió con la menor de 17 años en la comuna 4.
“Son casas en las que lo único que necesitan es tener buen internet y empieza a funcionar los estudios de webcam. Es una costumbre venezolana que migró también a Cúcuta”, explicó una fuente judicial.
También se conoció que, en algunos casos, las víctimas inician en este negocio de manera voluntaria, con expectativa de ganar dinero, pero bajo unas condiciones de conseguir un número de clientes, que, en caso de no cumplirse, son sometidas a castigos por parte de las personas que las contratan.
“Si no cumplen con la meta, las castigan como, por ejemplo, no les dan comida, no las dejan salir de la casa y tampoco les pagan ningún sueldo”, agregó la fuente a La Opinión.
Redacción Maduradas con información de La Opinión
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