Hace poco, se volvió tendencia la historia de Heather Krueger y Chris Dempsey, dos habitantes de Estados Unidos. Ambos, siendo dos desconocidos, terminaron por encontrar el amor en el otro, luego de que Chris decidió donar parte de su hígado a ella, salvando así su vida.

Semana
De acuerdo con lo reseñado por Semana, la tierna historia comenzó en 2014 en un pueblo conocido como Frankfort, en el estado de Illinois (Estados Unido), luego de que Krueger fuera diagnosticada con una enfermedad hepática que, además, se encontraba en un alto estado de avance, y que la colocaba en un contexto de riesgo de muerte, si no encontraba un donante de hígado compatible.
No obstante, lo que ella y su familia nunca imaginaron, es que, además, de lograr encontrar el donante ideal, lo cual ya de por sí es complicado, también habría encontrado a su compañero de vida.
Aparentemente, el camino para encontrar el donante fue a través de un primo de la joven, quien, en medio de la «tragedia» familiar, tras el diagnóstico de Heather, decidió emprender la búsqueda, incluso comentando la historia en su lugar de trabajo. Fue allí donde Dempsey se conmovió por la historia, tanto, que decidió dar un paso adelante y proponerse cómo voluntario para donar parte de su hígado al joven.
Al momento de la prueba de compatibilidad, solicitó que no se le dijera a la mujer, ya que no quería generar falsas expectativas en ella. Sin embargo, los resultados arrojaron un alto grado de compatibilidad entre los dos.
La única condición que el hombre puso antes de hacer real la donación, fue el tener la satisfacción de ser él mismo quien diera la noticia a la mujer. Por lo anterior, Chris solicitó tener acceso al número telefónico de la joven, y una vez en su poder, la llamó para darle la buena nueva. Así lo contó el mismo hombre, a través de Facebook.
«Las pruebas salieron bien, vamos a hacer esto. Soy tu donante«, fueron las palabras que recuerda haber oído vía telefónica la mujer.
A pesar de que todo estaba listo para la donación, Chris fue un paso más allá y, además de haber confirmado la donación, adelantó una colecta con un grupo de amigos para financiar algunos medicamentos adicionales que requería la joven.
Recuperación
Es vital señalar que la recuperación del donante y de la beneficiada se extendió a su vez por dos meses, los cuales se libraron en paralelo. Precisamente, la convalecencia les permitió conocer que compartían gustos, aficiones, y visiones de vida, y poco a poco, las miradas entre los dos comenzaron a hacerse cada vez más cómplices, hasta el punto de que decidieron emprender un noviazgo.
Si bien ella aún estaba en recuperación por un tiempo prolongado, la relación comenzó a fortalecer, y en medio de una velada romántica desde un mirador con vista a Chicago, le pidió matrimonio. Apenas unos meses después, la historia siguió escribiéndose al dar el sí definitivo en el altar.
Redacción Maduradas
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