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¡LO QUE VIENE ES PEOR! El resto de 2015 ya está perdido para la economía, advierte Jorge Roig

La situación general de la industria y la escasez en el mercado tienden a empeorar en los próximos días por la falta de decisiones de política económica, advirtió el presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, en un análisis del entorno económico del país y las expectativas de corto plazo.

“Un sociedad de bachaqueros está condenada al fracaso”, señaló sobre las distorsiones del comercio en un país donde el desabastecimiento de bienes básicos ronda el 65%, según los últimos sondeos, y se espera que las cosas empeoren en este 2015 “perdido”, reseña el portal El Estímulo en su entrevista con Roig.

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“Vamos a tener  un año muy complejo de aquí hasta diciembre,  un año signado por una agenda política”, dijo Roig al lamentar que seguramente “no se van tomar las decisiones económicas de fondo”.

“Eso va a seguir repercutiendo en la escasez en la calidad de vida. No presagiamos un año para nada bueno. Ojalá  pasemos esta agenda electoral para que sean tomadas las decisiones para un 2016 que tampoco pintada nada nada bien”, agregó.

Observó que el país enfrenta una acumulación de problemas, como pasivos laborales y en moneda extranjera. “Ojalá tomemos decisiones correctas para que no tengamos un 2016 malo. Pero los últimos seis meses son seis meses completamente perdidos”, afirmó.

Sobre si es previsible que este clima económico y social desencadene protestas masivas o un estallido de la población, Roig destacó que cada día están ocurriendo protestas en Venezuela, “pero la gente no los ve”, por las limitaciones a la libre información en los medios.

“Venezuela está en un proceso de ebullición permanente y la gente está descontenta y viviendo peor cada día. No se deben cerrar los canales democráticos de protestas. La gente tiene capacidad de protestar, este país está lleno de protestas diarias que no se han traducido, a dios gracias, en algo mayor”, dijo.

Sobre si las elecciones legislativas de este año servirán de válvula de escape para drenar esta conflictividad, Roig se dijo “fiel creyente en los procesos democráticos como mejor manera de dirimir nuestras diferencias. Las encuestas en este momento parecieran de una forma aplastante decir que la gente no está contenta con el rumbo que lleva el país”.

“En Venezuela tenemos un problema fundamental que es el no haber tomado las decisiones”, dijo en reciente entrevista. Advirtió que ahora tenemos el problema adicional de la caída de los precios del petróleo, porque el país ha aumentado su dependencia a las exportaciones de este producto, que aportan 96 de cada 100 dólares que ingresan a la economía.

Ese cuadro le da al gobierno “el monopolio” de la asignación de divisas. “Esa es la tragedia que tenemos los venezolanos, el que haya un solo oferente de los dólares. Tenemos muy poca diversificación y alta dependencia”, afirmó Roig. Insistió en que será necesario devolverle al aparato productivo nacional su papel en la economía del país. “En vez de perseguir empresarios tenemos que incentivarlos y en vez de expropiar empresas tenemos que darles todas las facilidades para que produzcan”, dijo en la entrevista para el programa Análisis Venezolano.

“En Venezuela es un delito generar empleos. Tener inventarios, que en cualquier país del mundo es lo racional porque te distingue de la competencia y te permite despachar más rápido, pero aquí es un delito”, expresó. En días recientes el presidente Nicolás Maduro, además de sus ministros y diputados han escalado sus ataques contra Fedecámaras y otras organizaciones privadas.

Esto ha hecho temer a muchos analistas a que venga, -en lenguaje militar del propio régimen- una “ofensiva final” contra las empresas privadas. “No es un golpe definitivo, han sido muchos golpes continuados. A Fedecámaras y las empresas no las exterminas de un golpe. Se trata de irlas controlando poco a poco, asfixiándolas de manera que vayan desapareciendo. Esto que ha venido ocurriendo es una arremetida más”, agregó.

“Evidentemente no podemos sentirnos tranquilos porque la iniciativa privada está en este momento muy amenazada en el país”, dijo al destacar que Fedecámaras forma parte de esta lista de enemigos habituales del lenguaje oficial, como lo es Estados Unidos, España y otros objetivos.

“Siempre vuelven al mismo enemigo permanente que es el sector privado, tratando de justificar lo injustificable que es el fracaso evidente de un modelo económico que hace aguas por todos lados”, afirmó. Califica como una equivocación semántica la expresión de Maduro en el sentido de que no le entregará más dólares a Fedecámaras. “Fedecámaras no pide dólares, jamás ha pedido dólares, tampoco sus cámaras”, sintetiza. Pero, agrega en todo caso no es un pecado que las empresas privadas soliciten dólares.

“Lo único que estamos diciendo al gobierno es que nos ponga un precio para comprar los dólares. Las empresas tienen todo el derecho de exigir los dólares y no los hemos pedido nunca como un regalo”. “Hay una mala interpretación como si fuera una dádiva graciosa que concede el gobierno”, dice sobre el tema de las divisas. “Es indudable que hay una apretada de tuerca y cada vez más el lenguaje es más compulsivo, más incendiario”.

“Es una agenda política que en este momento está por encima de la agenda económica”, agregó. Destacó que el año pasado, cuando Venezuela no tuvo elecciones era la oportunidad para emprender grandes cambios económicos que no se han hecho y ahora la situación ha venido empeorando.

“El desastre es evidente y la pretensión que tienen para abordar los problemas no son precisamente corrigiendo las fallas sino tratando de eliminar las consecuencias de lo que está ocurriendo. Sin atacar el modelo no se va a resolver el problema”, sintetizó. Roig señaló que prevalece la diatriba política en un gobierno donde hay divisiones. “Pero en el seno del gobierno mucha gente sabe que este modelo no está bien y hay que hacerle correcciones. Converso con ministros y con gente del gobierno y saben eso”.

El 21% de la población es apenas la que cree que estamos en una guerra económica, mientras 80% le da la responsabilidad a un gobierno que efectivamente no ha tomado las decisiones que tiene que tomar”, dijo citando encuestas de opinión. “Este es un gobierno autista que tiene muchas voces y solo se escuchan ellos mismos”, afirmó.

“Es un tema político. Las grandes decisiones económicas no se han tomado efectivamente por una lucha de poderes internos que hay ahí. Hay radicales en todos lados, yo también tengo radicales en Fedecámaras”.

La sabiduría consiste en hablar cada vez más al centro”. En sus propuestas para salir adelante, Fedecámaras plantea que se levanten los controles y haya libertad de cambio, disciplina fiscal y un Banco Central “que le ponga un parao al gobierno” en su práctica de endeudarse con facilidad y sin límite. La palabra clave es la confianza que no la hay, en el discurso del presidente.

“Lamentablemente esa falta de confianza hace que el dinero que es muy cobarde se haya ido de Venezuela”. Roig entregará el cargo el próximo 17 de julio en Barquisimeto, en la asamblea anual de Fedecámaras, organización que ha tenido 35 presidentes en 70 años. Ahora se dedicará a trabajar en el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra.

“Hemos notado como los espacios se han ido reduciendo y como nos autocensuramos absolutamente todos”, dijo al citar el impacto que ha tenido en el gremio el hecho de que algunos voceros hayan sido llevados a declarar  al Sebin (la policía política) por expresarse, hablar por ejemplo del impacto del dengue y la Chikungunya en el ausentismo laboral, o porque una caja de un establecimiento no funcionaba.

Roig señala que el panorama económico es complejo, así como su impacto en todo el sector productivo. “El gobierno cree que por no publicar los índices…es como esconder el termómetro para que no creas que estás enfermo. No publica el índice de escasez, de inflación, con lo cual es muy difícil proyectar, pero todo el mundo sabe cuál es la situación”, dice sobre indicadores clave.

La cifra de desabastecimiento “es mucho mayor que la última publicada por el gobierno nacional”, el año pasado (cuando estaba en torno a 29%). En renglones como cuidado personal e higiene llega hasta 80%. “Un país que no tiene papel higiénico… tú me puedes decir qué clase de sociedad estamos teniendo”. Al mismo tiempo, hay graves deficiencias en sectores como aceites, y hay rubros que han ido desapareciendo.

El indicador que tenemos es de más de 65% de desabastecimiento como promedio. De cada 100 veces que vas al supermercado, en 65 no consigues lo que buscas”, dijo citando estudios de la firma Datanálisis que “son más confiables que los del gobierno”. “En un país normal, en Bolivia, no estamos hablando de Bélgica ni de Suiza, el desabastecimiento es de cinco o seis por ciento que es lo que puede manejar una sociedad con cierta holgura” “En este este país la cola se ha convertido en una profesión. Ha sustituido a la misión (los programas asistenciales del chavismo) desde el punto de vista social”, dijo.

Un bachaquero siente que esa es su forma de ganarse la vida y gana más que un abogado, un ingeniero o un comunicador social. Eso en una sociedad que está destinada al fracaso. Tú no puedes creer que eso es una forma de vida permanente”, reprochó. Algunos analistas señalan que la escasez en los hogares es menor que en el comercio al detal.

Pero para Roig eso no es ningún consuelo, porque no es lo ideal para una sociedad. “Hay gente haciendo cola entonces parece que el producto sí existiera. En una sociedad sana tú simplemente vas a comprar el producto en el momento en que lo necesites, de la marca que tú quieras escoger entre muchas variedades y muchos precios”, observó.

“La nuestra es una economía muy enferma y evidentemente que la gente hace su propio inventario en las casas, pero eso no es nada representativo con respecto al consumo de esa sociedad”, explicó. Roig explica el cuadro con una ecuación evidente: Hay menos productos porque hay menos producción nacional y los dólares “se acabaron para importar” mientras hay más gente.

“Evidentemente los precios tienen que subir, son leyes elementales de la oferta y la demanda”, dijo al observar que los bienes que más escasean son los de precios controlados. “Consigues magret de pato de Nueva Zelanda porque hay gente dispuesta a pagarlo, pero no consigues el producto elemental para tu dieta porque está controlado”, resumió sobre como al productor no le es rentable seguir produciendo en grandes variedades y prefiere hacer otro producto que no esté controlado porque con el control de precios y la hiperinflación los márgenes están totalmente alterados.

“En Venezuela la labor empresarial se ha perdido. Nosotros no somos empresarios, somos una suerte de concesionarios. El gobierno te asigna los dólares y te dice a qué precio te los da, cuántos y por qué puertos del gobierno nacional importas y donde tienes que almacenar y repartir. Si te portas mal te quito la concesión”.

Ni siquiera es verdad que haya un control de precios “lo que hay es una unificación unilateral de los precios. En Venezuela un grupo de iluminados del gobierno con una tabla Excel decide que el precio de carne vale 65 bolívares, no importa la estructura de precios que tú le presentes”.

Esa fijación unilateral que no se revisa durante mucho tiempo y en algunos casos como la pasta tienes desviaciones del 400%entre los costos de producción y los precios permitidos, porque hace cuatro años que no se revisan. Pero cuando se revisan, con una inflación como la que tenemos ya el precio queda desfasado.

“En una economía inflacionaria tendría que ser prácticamente continua, y eso no está ocurriendo”. Por eso hay esos desfases que van desde el doble del precio hasta 400%, explicó. En esta historia hay casos muy graves como la escasez de medicina porque de lo que se habla es de la vida de las personas. Son remedios que no tienen sustitutos como si ocurre con algunos alimentos.

En Venezuela las cadenas productivas son muy cortas. En alguna parte de tu proceso necesitas algo que es importado, señaló. Y si el gobierno le da los dólares al de los alimentos, pero no se los da al de los envases, “el producto no va a llegar a los anaqueles”.

“Se rompieron las cadenas productivas porque no estás asignando ni vendiendo dólares a todas las partes de la cadena”, dijo al observar que según la última cifra de una encuesta de Conindustria, el gremio del sector manufacturero, las empresas están trabajando a un 50% de su capacidad.

“Hay otras empresas que están en cierre técnico”. No han bajado la “santamaría” (las puertas), pagan las nóminas, sus gastos fijos, pero no producen nada. No cierran a la espera de que esto pueda mejorar, pero no todo el mundo tiene el mismo pulmón.

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