Elizabeth Robles, abogada y presidenta de la junta de condominio de su residencia, afirmó que abrir el grifo en su casa es una «ruleta risa», debido a las fallas en el suministro de agua.

Foto: El Nuevo Herald
La afectada informó que en su residencia contratan camiones cisternas para llenar el tanque de su edificio.
Contó que sus vecinos se organizaron para racionar el agua colocándola una hora tres veces al día.
“Si llegabas a las 5:00 pm sudado, no te podías bañar. Es como un castigo lo del agua”, dijo.
Robles reveló que, hartos de la situación, decidieron perforar un pozo al lado de su edificio en el barrio Campo Alegre.
La afectada señaló que ella y sus vecinos contrataron en febrero una empresa perforadora por 7.000 dólares, para lo que cada familia aportó 280 dólares.
Redacción Maduradas con información de El Nuevo Herald.
