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¡MIGRACIÓN MASIVA! 8 de cada 10 estudiantes universitarios aspiran emigrar por crisis económica

“¡Me voy, no aguanto esta situación!” es la frase más escuchada entre algunos venezolanos, quienes en busca de un mejor futuro en otras tierras, prefieren dejar atrás a su familia, amigos, su entorno y hasta sus amores. Sin embargo, irse del país se dice fácil, pero hacerlo es muy difícil; no sólo para comprar un tiquete de avión, sino el acostumbrarse a nuevas culturas, soportar xenofobia, racismo y engorrosos trámites para legalizarse.

Son muchas las razones por las cuales algunos venezolanos deciden marcharse, sin embargo, un sondeo realizado reveló que 6 de cada 10 se iría por motivos de seguridad y/o mejor calidad de vida. En el caso particular de Maracaibo, 4 de cada 10 ciudadanos está dispuesta a irse; mientras que 8 de cada 10 estudiantes de la Universidad Rafael Belloso Chacín (Urbe) aspira graduarse para irse y trabajar “de lo que sea”,

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Gian De Biase, politólogo en formación y miembro de Vente Venezuela, asegura que no se debe juzgar a los venezolanos que deciden alistar sus maletas para buscar un mejor futuro en otros países: “Es natural que en un régimen dictatorial y cerrado al libre mercado los ciudadanos se marchen buscando oportunidades (…) Mientras el régimen más se cierre y vaya volviéndose más extremista, más serán los venezolanos que quieran irse”.

Según un reciente estudio realizado por Datanálisis durante octubre de 2014, 1 de cada 10 venezolanos está haciendo los trámites o investigando para irse del país; cifras que hablan de unos 2,7 millones de personas que están a punto de dejarlo todo por buscar un mejor futuro.

Uno de esos venezolanos que planea irse es Alex Portillo, residente de Maracaibo y quien se dedica a la música; aunque confiesa que en el país a pesar de la crisis hay algunas oportunidades para los que se dedican a la música, la calidad de vida no es la mejor: “Busco otras oportunidades, mejor calidad de vida, no de riqueza sino de mejor seguridad, tranquilidad y vivir de una manera estable y equilibrada”, comentó muy ansioso.

La fuga de cerebros

A diferencia de la emigración de otros países, la venezolana tiene un toque particular; y es que según el reportaje titulado “Venezuela se queda sin jóvenes” publicado por el diario La Verdad el 10 de septiembre de 2014, revela que más de 1,6 millones de personas se han ido del país, de los cuales el 90% posee un título universitario, el 40% tiene maestría y el 12% doctorado.

Los datos fueron suministrados por Tomás Páez, sociólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien además aseguró: “Estamos en un país en el que desapareció el 40% del parque industrial junto al 12% del parque empresarial (…) Vivimos con uno de los índices de inseguridad más altos del mundo, con una fuerte escasez de productos básicos y desabastecimiento que empeora cuando los inversionistas prefieren iniciar sus negocios fuera de Venezuela ante la falta de garantías”.

En 15 años de revolución, el momento más crítico para la emigración está en el año 2013 y el presente 2014, superando la crisis posterior que generó el supuesto Golpe de Estado de 2002 y el triunfo de Chávez en el revocatorio de 2004, así lo muestra el estudio de Datanalisis, el cual indica que para 2002-2004 sólo el 4% de los venezolanos estaba alistando los trámites para marcharse, en contraposición del 10% que lo está haciendo en la actualidad.

Josefina Márquez, oriunda de Valencia estado Carabobo, graduada como abogado desde hace tres años y quien reside en Barcelona España desde marzo de este año, confesó cómo es su vida en el extranjero: “Estuve a punto de ser víctima de una violación en pleno centro de Valencia mientras trabajaba como abogada (…) No es fácil fregar platos infinitos, pasar frío en las calles entregando flyers, trabajar de camarera en 3 locales distintos un mismo día y pare de contar; pero prefiero ser camarera subpagada en otro país, que abogada en el mío”, declaró muy convencida.

La estampida de venezolanos hacia el exterior no es un problema que se origina en Hugo Chávez y su revolución bolivariana, puesto que el profesor Tomás Páez detalló en su estudio que de los 1,8 millones de venezolanos que se han ido del país hasta septiembre de este año, 200.000 lo hicieron posterior al Caracazo de 1989, el fallido golpe de Estado de 1992 y la crisis financiera de 1994; en su mayoría, miembros de la clase media y la clase alta venezolana que vio oportunidades económicas y de estudio en otros países.

La profesora Maite Soto, quien tiene 23 años fuera de Venezuela, tuvo la oportunidad de irse en 1991 con el objetivo de doctorarse en Barcelona. Con mucho sacrificio, consiguió ser profesora titular de Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona desde 1995 hasta la actualidad: “A mí me pagaron los estudios mis padres, no había problemas. Conseguí una beca de formación de investigadores pre-doctoral para hacer la tesis, luego de la Generalitat de Cataluny. Cuatro años de beca; luego la universidad me contrató”, relató.

Las dificultades para irse

Irse del país hasta 2012 era menos engorroso que hoy; había suficiente oferta de boletos, se podían comprar en bolívares, dólar para viajeros a 4,30, el paralelo fluctuaba entre los Bs. 8 y los 10 y conseguir un pasaporte era tarea sencilla. Sin embargo, en tan sólo dos años el cambio fue radical; ahora existen problemas como la poca oferta de boletos, un dólar viajero que llega a los Bs 12 y está escaso, el paralelo superó los Bs 170 y los pasajes disponibles se consiguen en dólares; y en un país donde existen controles de cambio, se hace casi que imposible comprar un boleto.

Oscar Salas, estudiante de Comunicación Social y reconocido animador digital, se plantea la posibilidad de marcharse, pero reconoce las dificultades que implican tomar ese paso: “El método cambiario lo limita a uno a tener divisas para irse a otro país. Además, los procesos legales en los que uno tiene que proceder para poder salir legalmente son muy largos, que toman tiempo y complicados de superarse; en muchas ocasiones si no tienes lo necesario”, comenta muy inquieto.

Por su parte, Jósem Ponce Martínez quien decidió hace seis meses probar suerte en el Ecuador, confesó lo tedioso que le resultó irse de Venezuela: “Emigrar a otro país es más fácil decirlo que vivirlo, la mayor cantidad de obstáculos los encontré en Venezuela mientras preparaba mis documentos para poder salir y llegar legalmente, lo que respecta a apostillado y solicitud de récord policía fue un reto lograr conseguirlos (…) Al llegar aquí los tramites fueron relativamente sencillos (…) Considero que las dificultades más grandes están en el impacto cultural”.

El que decide irse se enfrenta a obstáculos para salir y también al momento de llegar e intentar estabilizarse, en el caso de la profesora Maite Soto, cuando llegó a Barcelona en 1991, un año antes de las olimpiadas, el trato que recibió a pesar de ser hija de catalanes, no fue el mejor: “Fue terriblemente duro (…) A pesar de que algunos eran abiertos, la mayoría no querían a los sudamericanos. Varias veces me llamaron sudaca, o no me dejaron entrar a lugares por mi acento, mi físico es muy hispano, o se negaron a mostrarme artículos en tiendas”. Sin embargo, aseguró que en la actualidad Barcelona se ha convertido en una ciudad multicultural.

A pesar de los obstáculos, de la dificultad para salir, los cambios de clima, de cultura; los trances para conseguir empleo, los casos de racismo y xenofobia; los venezolanos que se han ido y que en la actualidad se han estabilizado, aseguran sentirme mejor allá que aquí.

Esperanza en volver

Aunque algunos dicen no tener planes de regreso por los momentos; muchos venezolanos mantienen las esperanzas en volver, siempre y cuando las condiciones se presten en el país y no les toque empezar de cero nuevamente en su propia tierra.

Fernanda Russian, quien salió de Venezuela en el 2006, asegura que: “Venezuela es todo para mí, mi vida está allá; extraño mi familia, mi clima perfecto de playa todo el año, pero lo que realmente me pega más es que mis hijas crezcan separadas de sus primos”. Aunque por mucho tiempo mantuvo las esperanzas de volver, posterior a las últimas elecciones presidenciales sus esperanzas se disolvieron.

Sin embargo, Aun sueña con regresar a la Venezuela donde nació, afirma que no quiere que sus hijas vivan la hostilidad venezolana: “Ellas viven felices España, su mayor problema es que no haya galletas para desayunar porque yo olvidé comprarlas y no porque no las consiguen, que no entiendan porqué se va la luz en casa de sus abuelos y se queden a oscuras, ni por qué no puedan salir a caminar por la calle (…) Hoy, como está Venezuela, no, no regresaría”.

Antonio Rengifo, quien lleva 4 años en España y administra un blog personal relacionado con el tema de la emigración hacia España llamado “Venezolano en BCN”, expone sus condiciones para regresar al país del cual no planeaba irse pero el destino así lo prefirió “Volvería si cambia el gobierno en Venezuela y quienes gobiernen luego muestren verdadera disposición por cambiar las cosas, trabajar por el país y corregir los errores. Volvería si pasado un tiempo se empiezan a ver los cambios, mejora la seguridad y se reactiva la economía”, asegura Rengifo quien además invita a los que planeen irse a leer sus relatos.

Los recuerdos, los olores, el clima, su gente, entro otros, son los elementos que los venezolanos evocan en el exterior cuando extrañan su patria; una paradoja inexplicable que sólo alguien que esté lejos de su familia, amigos, de su infancia, de su país, puede describir.

Sin embargo, las condiciones no están dadas para regresar. Según el estudio realizado por el profesor Tomás Páez, 96% de los emigrantes se niega a volver hasta que en el país no haya un cambio de régimen. Por los momentos sólo queda orientar al que decida irse, y al que no, brindarle las oportunidades necesarias.

“No me voy”

Mientras un 10% alista sus trámites para marcharse, queda una población importante que hasta los momentos no plantea irse del país. Aunque reconocen que Venezuela se encuentra en un foso político, económico y social, muchos desean quedarse para lograr un cambio político.

Ozmar Bracho, estudiante del noveno semestre de Comunicación Social en la Universidad Rafael Belloso Chacín, expone sus motivos por los cuales no se va de Venezuela: “Tengo dos razones, tenemos lo necesario para progresar en este país (…) Y lo segundo, seria demostrar al mundo que a pesar de que nuestro país enfrenta problemas económicos, podemos solucionarlo”.

Mercedes Padilla ha estado a punto de irse del país, sin embargo, mantiene su convicción que permanecer aquí: “No me voy. ¿Por qué me tengo que ir de mi país? Que se vayan ellos, los comunistas que han arruinado a Venezuela, pero yo no me voy, eso es lo quieren ellos, que todo el mundo se vaya para ellos hacer y deshacer con este país tan maravilloso”.

Desde una reflejo optimista y a pesar de los abusos gubernamentales, de la crisis económica, de los impuestos innecesarios y de la burocracia para crear una empresa; el reconocido emprendedor venezolano Leonardo Brito, expresa a través de su artículo “Cómo progresar si tu país está en crisis”, que en estos momentos de dificultades que viven los venezolanos, es el tiempo indicado para emprender un negocio.

A su juicio, las crisis económicas que vivieron países como España y Gran Bretaña, hicieron que muchos multiplicaran sus ingresos: “En el año 2013 en Europa y principalmente en España se vivió una de las peores crisis de su historia, sin embargo ese mismo año el empresario español Amancio Ortega vio cómo su fortuna se incrementaba en el mundo”, apuntó.

Aunque no es comparable la crisis económica de España con la venezolana y a sabiendas que el modelo político que se trata de imponer en el país va en contra de la empresa privada, Brito asegura: “La verdad es que para ser un empresario, ganar ingresos residuales, tener una cuenta en el exterior e invertir en varios proyectos solo necesitas Internet (…) Para quien tiene determinación para progresar y posee el don de ver en cualquier obstáculo una oportunidad; nada puede detenerle en su camino al éxito”.

Desde un punto de vista social, muchos aseguran que la única manera de frenar la estampida y a su vez, incentivar el regreso de venezolanos, está en las oportunidades de empleo y educación: “Para solucionar la fuga de cerebros seria extender las oportunidades internas a los jóvenes y a todos los ciudadanos que no logran ver un futuro para los suyos. Soluciones desde becas estudios, democratización de la educación y valor del trabajo”, indicó Carlos Guerrero, analista político y social.

Por otro lado, Gian De Biase certifica que un cambio de gobierno no garantiza el retorno de los venezolanos ni tampoco frenaría la fuga de cerebros, pues a su criterio, la oposición apuesta por medidas socialdemócratas: “Hay que hacer un cambio estructural del país. Acabar con el Estado caudillista, militarista, rentista, paternalista y empresario (…) Debemos cambiar el enfoque del país que queremos a una República liberal, federal y democrática; y el liberalismo como pensamiento político y como forma de Estado es el único que ha otorgado prosperidad a los países del primer mundo”.

El tema migratorio en esta Venezuela que en algún momento recibió con los brazos abiertos a tantos extranjeros es complicado y difícil de abordar. Muchos son los puntos de vista y todos parecen tener la razón. Sin embargo, lo que más sorprende es la convicción de los venezolanos, tanto los que viven en el país o de los que se han ido, en lograr un cambio profundo que permita el desarrollo del país.

Por Guillermo Farit / YOYOPRESS

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