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¡MISERABLE! Personas sin huellas dactilares y discapacidad con grandes obstáculos para comprar

Gisela Gutiérrez acudió este domingo a hacer mercado en la sucursal del Supermercado Santo Tomé, ubicada en la urbanización Los Olivos de Puerto Ordaz. Tomó un par de productos de limpieza y alimentos, por suerte, dos escasas harinas de maíz que podía comprar pues correspondía su terminal de la cédula y se enfiló por casi una hora para pagar el mercado.
La cajera le solicitó colocar los pulgares en el equipo captahuellas que el Gobierno venezolano empezó a implementar desde abril de este año en un intento por controlar las compras de rubros escasos y evitar la reventa. Gutiérrez entonces alertó a la cajera de que ella no posee huellas en los pulgares tras sufrir por años una dermatitis crónica, que le ha causado problemas -incluso- en la banca.

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Sin huella no hay comida

Hicieron la prueba y el equipo no reconoció las huellas, razón suficiente para impedirle hacer la compra de su mercado semanal sin más. Había perdido más de una hora de su domingo y, más allá del tiempo, una nueva marca a la violación del derecho a la alimentación, que se mide en términos de disponibilidad alimentaria y acceso físico y económico a los alimentos.

La mujer, de poco más de 60 años de edad, aseguró que es la primera vez que le ocurre, pues en oportunidades previas el gerente del supermercado desbloqueaba la máquina y saltaba, con eso, la lectura de las huellas.

Sin embargo, desde hace unas semanas, el establecimiento colocó carteles en cada una de las cajas registradoras, en las que indica que “en caso de que biométrico no le tome las huellas” deben comunicarse al 0800LOJUSTO (56587886), atendido por la Superintendencia de Precios Justos.

Al llamar a la dependencia estatal, al otro lado de la línea una mujer indica que en caso de ausencia de huellas la persona debe acudir al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) para hacer una certificación de datos. El trámite no termina allí, pues de acuerdo con la Sundde, la persona debe llevar un informe médico que avale el problema médico.

Surcos de la piel

Las huellas dactilares siguen siendo el rasgo más usado para identificar a una persona; de allí su extenso uso en la criminalística; pero algunas enfermedades dermatológicas o medicamentos pueden contribuir a borrar los surcos de la piel que se constituyen como la marca dactilar, única en cada individuo.

Las grietas o hinchazón en la piel pueden alterar el patrón de hendidura única que se encuentra dentro de las huellas dactilares de los individuos, que se utilizan cada vez más para los controles de seguridad en los bancos o en los accesos de edificios; y más recientemente en Venezuela en los mecanismos de control para la compra de alimentos.

Un estudio realizado en 2012 en Singapur, alerta que la dermatitis en las manos crecerá como problema visto el uso cada vez mayor de la biometría en la vida cotidiana. “Los adultos con las manos excesivamente secas son cuatro veces más propensos que sus homólogos sanos a fallar en las pruebas de verificación de huellas digitales computarizadas”, indica el estudio dirigido por el experto Lee Chew Kek, citado por Reuters.

El uso de algunos antimetabólicos para tratar el cáncer también borra las huellas dactilares, lo que ha generado problemas en procesos de inmigración en varias partes del mundo.

Primer paso, el Saime

Es así como un problema médico se suma al rosario de obstáculos para comprar alimentos en el país. Una fuente del Saime, que prefirió no ser identificada por no estar autorizada para declarar, explicó que las personas con problemas de lectura de sus huellas dactilares pueden acudir a las oficinas del organismo en Puerto Ordaz o San Félix para realizar una certificación de datos que avala que esas huellas plasmadas en el documento corresponden a la cédula que porta el ciudadano.

Esta vía aplica para personas con enfermedades crónicas como dermatitis o personas con alguna discapacidad física.

“Hemos tenido personas solicitando certificación de datos en los últimos días, pero más que todo enviados por bancos porque los lectores tampoco les reconocen las huellas”.

En otros casos en los que la persona presente problemas de lectura con huellas dactilares, también recomiendan acudir a la oficina del Saime para una actualización de datos, entre esos las huellas dactilares.

Violación constitucional

El presidente de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), Roberto León Parilli, aseguró que sufrir un problema de salud o tener la cédula vencida no puede restringir el derecho humano -y constitucional- a la alimentación.

“El acceso a los alimentos tiene que ser permanente y oportuno. Pero en Venezuela actualmente no es permanente si me toca (comprar) el lunes y debo esperar una semana para comprar, ni oportuno si el pollo llega un miércoles y a mí me toca comprar tres días después (…) Esas circunstancias son lesivas, ningún país de la región implementa esos mecanismos. El tema de fondo es el abastecimiento, el llamado es a que la gente no olvide sus derechos”.

León Parilli destacó que los ciudadanos deben organizarse y exigir “porque lo que no está bien es el sistema en general, que no debe existir. El Estado debe garantizar el derecho a la alimentación y, en el caso del bachaqueo, debe prevenir el delito o sancionarlo sin sancionar a las personas de bien”, puntualizó.

Comentó que estudiarán esta situación, así como la disposición de los equipos captahuellas, pues en algunos casos su ubicación impide su uso por parte de personas discapacitadas.

Información de Correo del Caroní.

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