Las industrias de calzado y vestido buscan cómo amarrar el próximo año, pero la escasez de divisas en el mercado les pone el juego difícil, dado que les ha sido imposible cancelar una deuda que crece sin freno y les deja sin inventarios para afrontar su mejor época del año: Navidad.
¡NO HAY DÓLARES! ¡Ni pa’ los zapatos!
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