“El General Naranjo”, una serie de televisión que retrata la vida de un exnegociador de la paz con las casi extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), volvió a revivir las teorías que por años han rondado la muerte del capo y narco colombiano Pablo Escobar. Una de ellas, coloca a una delación de un familiar como el factor clave para encontrar su escondite, que terminó en un operativo y su abatimiento.

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De acuerdo a la versión oficial, reseñada en el portal web de Infobae, los días antes de su muerte Escobar estaba totalmente acorralado y obligado a esconderse en una casa de dos pisos ubicada en la calle 79ª número 45D94, barrio Los Olivos, sector La América en Medellín.
Para encontrarlo, desde su fuga, se había confirmado un grupo élite de la Policía colombiana denominado “El Bloque de Búsqueda”, cuya misión era capturar al capo, vivo o muerto.
Fue una llamada de Escobar lo que permitió su ubicación. Agotado por el aislamiento al que fue sometido realizó un breve contacto con su familia, la cual estaba en el Hotel Tequendama de Bogotá. Habló unos minutos con su hijo Juan Pablo, los suficientes para que los organismos de inteligencia interceptaran su llamada.
Sin embargo, se han originado versiones de que la llamada confirmó la ubicación del narcotraficante, ya descubierta por las autoridades gracias a una supuesta traición de un familiar muy cercano: Gustavito Gaviria, el hijo de su primo Gustavo Gaviria, el socio de Escobar de más confianza, quien años antes había muerto en un operativo de la Policía.
Esta versión aparece en el libro “Ya no quiero callar”, de la exreina de belleza Aura Rocío Restrepo, quien por ocho años fue amante de Gilberto Rodríguez Orejuela, el capo de capos del Cartel de Cali, con quien Escobar estaba en abierta guerra para el tiempo de su muerte.
Redacción Maduradas con información de Infobae
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