La periodista venezolana Vanessa Arenas relató a través de su cuenta en Twitter cómo fue su “experiencia de trauma” al migrar y “normalizarse” en Chile para huir de la situación en Venezuela.

EFE
“Ayer nos reunimos un montón de venezolanos a celebrar un cumpleaños en Chile. Hablamos de todas nuestras experiencias de trauma cuando salimos de Venezuela y llegamos «a la normalidad» de este país. Les cuento la mía”, escribió.
En ese sentido, expresó que estaba emocionada porque al segundo día de haber llegado a Chile iba a entrar a un “mercado de verdad” para adquirir productos “sin tener que bachaquear”.
“Tenía dos días de haber llegado a Chile y tocaba hacer mercado. Chamo, iba a entrar a un mercado de verdad después de años de conseguir la comida bachaqueando aquí y allá. Me dio una emoción increíble”, contó.
Asimismo, confesó que llevaba 4 kilos de harina pan y azúcar, pero su esposo le dijo que “no tenía que llevar tanta cantidad” porque allá no había escasez de productos.
“Mi esposo mira el carrito del súper mercado y recuerdo que me dice: Vane, no tenemos que llevar toda esa cantidad de cosas. Aquí siempre habrá harina y azúcar en un mismo lugar. Se acaba y compramos otra vez”, recalcó.
Además, afirmó que, al darse cuenta de esto, “sintió vergüenza” y “estaba en shock” por ver cómo “se emocionaba” con eso.
“Yo estaba en shock. Me cagué de la risa y a la vez me dio vergüenza”, reiteró.
Por otra parte, indicó que en la reunión de venezolanos en la que se encontraba, otros contaron que sus padres “desconectaban todo el apartamento” cuando empezaba a llover porque “se iba a ir la luz”.
“Otros panas contaban cómo sus papás comenzaban a desconectar todo en el apartamento cuando llovía: ‘Es que se va a ir la luz. Hay que desconectar todo. Qué raro que no se ha ido la luz ya’”, agregó.
Por último, subrayó que la mayoría de los venezolanos que estaban reunidos concordaron en que el régimen “ha reducido” al pueblo de Venezuela por la situación que viven a diario.
“Verga. Qué fuerte. Cómo nos redujeron”, concluyó.
Ayer nos reunimos un montón de venezolanos a celebrar un cumpleaños en Chile. Hablamos de todas nuestras experiencias de trauma cuando salimos de Venezuela y llegamos "a la normalidad" de este país. Les cuento la mía…
— Vanessa Arenas (@VanessaVenezia) August 16, 2019
Tenía dos días de haber llegado a Chile y tocaba hacer mercado. Chamo, iba a entrar a un mercado de verdad después de años de conseguir la comida bachaqueando aquí y allá. Me dio una emoción increíble al ver en un mismo lugar HARINA PAN y AZÚCAR.Metí en el carrito 4kg de cada una
— Vanessa Arenas (@VanessaVenezia) August 16, 2019
Y mi esposo mira el carrito del súper mercado y recuerdo que me dice: Vane, no tenemos que llevar toda esa cantidad de cosas. Aquí siempre habrá harina y azúcar en un mismo lugar. Se acaba y compramos otra vez. Yo estaba en shock. Me cagué de la risa y a la vez me dio vergüenza
— Vanessa Arenas (@VanessaVenezia) August 16, 2019
Otros panas contaban cómo sus papás comenzaban a desconectar todo en el apartamento cuando llovía. "Es que se va a ir la luz. Hay que desconectar todo. Qué raro que no se ha ido la luz ya". Verga. Qué fuerte. Cómo nos redujeron.
— Vanessa Arenas (@VanessaVenezia) August 16, 2019
Otros venezolanos compartieron en las redes sus experiencias:
https://twitter.com/petipuasaturno/status/1162338294937661440?s=12
En mi caso solo la aversión por los motorizados. En el caso de mis padres: Guardan las servilletas y los sobres de azúcar que nos dan en los restaurantes "por si acaso" quieren comprar cosas que no necesariamente necesitemos por temor a que en unos días estén más caras
— Yeyi (@YeyiSoho) August 16, 2019
En mi caso solo la aversión por los motorizados. En el caso de mis padres: Guardan las servilletas y los sobres de azúcar que nos dan en los restaurantes "por si acaso" quieren comprar cosas que no necesariamente necesitemos por temor a que en unos días estén más caras
— Yeyi (@YeyiSoho) August 16, 2019
Apartando lo que ya todo el mundo dijo, tengo dos años y medio afuera y todavía a veces me da un microinfarto a eso de las 9 porque se me olvidó recoger agua. Y todavía me da un microinfarto cuando veo el fondo del pote de café, como si no pudiera… bajar… y comprar más 🤷♀️
— Marianne Díaz Hernández (@mariannedh) August 16, 2019
Tratar de "estirar" la comida.
Una vez quería comer champiñones pero me quedaban muy pocos, pasé todo el día con ganas pero no me los comía porque "es que se van a acabar", como si es que no hubiese más champiñones en el mundo 🙁— Ale! (@UnaGuacamaya) August 16, 2019
En mi primera compra metí 4 unidades de cada cosa; mi esposo me dijo que no teníamos porque llevar tanto, que aquí no se iba a acabar. Luego preguntó que por qué 4; le respondí que creía que no me dejarían sacar más.
— Gloria Pino Ramírez (@gloriapino) August 16, 2019
Compro comida por bultos "porque el mes que viene costará el doble y seguiré ganando igual", le doy 2 vueltas a la cuadra antes entrar a casa por seguridad, no mando a los niños solos ni a la esquina, llamo para avisar que llegué…
Oh wait. Sigo viviendo en Venezuela. Con razón.— Edgar:\ (@ecapriles) August 16, 2019
Entré en pánico cuando me vino la menstruación en un viaje y no había llevado nada para resolver como si no se consiguieran toallas sanitarias o tampax en absolutamente cualquier esquina de la ciudad donde estaba – fue en Madrid pero podría ser en cualquier ciudad fuera de Vzla-
— Daniela Inés (@Daniiwar) August 16, 2019
Redacción Maduradas.
