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“Era una iglesia normal al principio”: Los macabros detalles del líder de una secta que instó a fieles a morir en ayuno para “conocer a Jesús”

Las autoridades de Kenia, considerada una de las naciones más modernas y estables de África, no salen de su asombro ante el increíble hallazgo de lo que los medios de comunicación locales han denominado como la «masacre de Shakahola», una propiedad de 320 hectáreas en la que han sido encontrados más de 100 cadáveres, víctimas de un televangelista que convenció a sus seguidores de morir de inanición para encontrarse con Jesús.

La Nación

Se trata de Paul Nthengue Mackenzie, un extaxista convertido en televangelista que comenzó a predicar que el mundo estaba a punto de acabarse, por lo que instó a los creyentes a resguardarse con él en Shakahola, promocionando el lugar como un santuario cristiano evangélico del inminente apocalipsis.

El presunto refugio, realmente era un terreno baldío quemado por el sol lleno de matorrales y árboles secos, que se convirtió en una terrible escena del crimen. En el lugar, decenas de creyentes decidieron morir de hambre o se crucificaron a sí mismos, influenciados por las predicaciones de Mackenzie.

De acuerdo con lo reseñado por The New York Times el pasado 19 de mayo, hasta hace dos semanas habían sido exhumados 179 cuerpos y enviados a la morgue de un hospital en la ciudad costera de Malindi, a unos 160 kilómetros de Shakahola, mientras que cientos de personas continúan desaparecidas, quizá en tumbas aun no descubiertas o deambulando en la propiedad.

Al momento del hallazgo, patólogos del gobierno informaron que en la mayoría de los casos la causa de muerte fue el hambre, sin embargo, algunos de los cuerpos mostraron señales de muerte por asfixia, estrangulamiento y golpizas. Asimismo, a algunos de los cadáveres les habían extirpado órganos.

De taxista pobre a líder de una secta

En un principio, Mackenzie era un taxista pobre que en 2002 comenzó a predicar en un patio de piedra frente a una escuela primaria católica en Malindi. La propiedad pertenecía a Ruth Kahindi, quien conoció a Mackenzie en una iglesia cercana y lo invitó a predicar en su casa.

Juntos fundaron Good News International, su propia iglesia que tenía como sede la casa de Kahindi. «Era una iglesia normal al principio», comentó Naomi, hija de Kahindi. Sostuvo que Mackenzie inició sus predicaciones apegado al mensaje evangélico estándar de salvación a través de la fe exclusiva en Cristo y la Biblia.

En 2008, cuando el predicador se volvió cada vez más apocalíptico en sus sermones, se separó de Kahindi y según comentó su hija, también hubo disputas por dinero, pues sospechaban que Mackenzie se embolsaba los diezmos. En respuesta a las acusaciones, el predicador comenzó a tildar a Kahindi de brujería.

Para ese entonces, ya no se encontraba en situación de pobreza y construyó un gran salón de oración en un terreno que compró en Furunzi y la declaró como el nuevo hogar de la iglesia Good News International.

«Todo lo malo comenzó con eso»

Titus Katana, un vendedor de maní que se unió a la iglesia de Mackenzie en 2015 recordó que en 2017 el predicador comenzó a decirle a los fieles que no fueran al médico ni enviaran a sus hijos a las escuelas. «Me dijo que había recibido una revelación de Dios» acerca de que la educación y la medicina eran pecaminosas. «Todo lo malo empezó con eso».

Fue cuando Mackenzie estableció su propia escuela paga, no registrada, en su iglesia y también afirmó tener poderes curativos, por los cuales también empezó a cobrar. También había logrado expandirse más allá de la costa de Kenia grfacias a su establecimiento de Times TV, donde transmitía sermones a través de internet a toda África.

En 2017 fue arrestado, acusado por radicalización y la promoción de creencias extremistas, pero se declaró inocente y fue absuelto. Fue detenido nuevamente en 2019 y lo dejaron en libertad bajo fianza.

Ante la amenaza de nuevas acusaciones, en 2019 les dijo a sus seguidores que cerraría la iglesia y se retiraría al bosque de Shakahola, donde los invitó a que se unieran y compraran pequeñas parcelas de un lugar que prometió como la nueva Tierra Santa.

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Plan para el suicidio masivo

En 2020, con la llegada de la pandemia por covid-19, aumentó el atractivo de la oferta de tierras de Mackenzie y para muchos reivindicó la teoría de que el mundo estaba llegando a su fin.

Katana, un antiguo predicador adjunto, comentó que en enero Mackenzie dio nuevas instrucciones a los cientos de personas que se habían mudado a Shakahola. Presentó un plan para el suicidio masivo a través de la inanición. Los primeros en perecer serían los niños quienes debían «ayunar bajo el sol para morir más rápido», dijo. En marzo y abril sería el turno de las mujeres, seguidas por los hombres.

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Según Katana, Mackenzie aseguró que se mantendría con vida para ayudar a sus seguidores a encontrarse con Jesús, pero una vez terminado el trabajo él mismo también moriría de hambre antes de la llegada del inminente fin del mundo.

Cuando comenzó el plan suicida, Katana rompió relaciones con Mackenzie y fue a la policía para denunciar que los niños se estaban muriendo de hambre. «Nunca tomaron ninguna medida hasta que fue demasiado tarde», relató.

Redacción Maduradas con información de The New York Times

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