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¡CANDELA! Heinz Dieterich: Washington ofrece cambiar a Diosdado Cabello por Leopoldo López

En términos crudos, Washington ofrece detener la investigación sobre el supuesto narcotráfico de Cabello, si Caracas suelta a López antes de las elecciones, publica el diario La Razón. ¿Buen negocio?

Cabeza por Cabeza

La esencia de las negociaciones en Haití es un trueque entre la cabeza de Leopoldo López y la de Diosdado Cabello. En términos crudos, Washington ofrece detener la investigación sobre el supuesto narcotráfico de Cabello, si Caracas suelta a López antes de las elecciones. Se trocaría el hombre fuerte del Chavismo y de facto Presidente de Venezuela contra el hombre fuerte de la oligarquía venezolana y reconquista neoliberal-gringa. Shannon le plantea a Cabello, que si no acepta la propuesta, terminará el resto de su vida en una cárcel en Estados Unidos, como Noriega. Porque, de todas formas, el oficialismo perderá las elecciones de diciembre y después las presidenciales y entonces te agarramos. Tienes todas las de perder. Colabora.

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La estrategia fallida de la represión

A finales de 2013, dos oráculos geopolíticos recomendaron estrategias diferentes a Maduro, para asegurar el futuro chavista. Uno recomendó usar la fuerza del Estado para controlar a la derecha. Era una opción estratégica posible siempre que se combinara con las reformas socio-económicas necesarias. Pero, al separarse la represión de las reformas, el gobierno comenzó a hundirse: perdió sus bases sociales y se quedó con el frágil apoyo de las bayonetas.

A diferencia del primer oráculo, el segundo propuso la alianza con la burguesía. Sin embargo, las pitias de Miraflores no estaban para encantos socialdemócratas de colaboración de clases y lo descartaron. El resultante escenario de inmovilismo gubernamental y deterioro socio-económico fue aprovechado inteligentemente por el imperialismo, que ha logrado armar un agresivo frente mundial contra el gobierno de Venezuela que va desde el CIADI y Desmond Tutu hasta grandes sectores de la clase política brasileña y la derecha mundial.

¿Por qué Haití y no Cuba o Brasil?

En política y diplomacia el simbolismo y las formas expresan relaciones de poder. Que las negociaciones, que están entrado en su fase decisiva, se lleven a cabo en Haití y no en Cuba o Brasil o la Unasur, es significativo. Reunirse en Haití con funcionarios de Washington es como reunirse en el mismo cuartel general de la CIA en Fort Langley, Virginia. Desde la ocupación militar gringa de 1915 a 1934, llevada a cabo por el presidente “pacifista” Woodrow Wilson a solicitud de los banqueros, Washington ha mantenido a la primera tierra liberada de Nuestra América en un escenario dantesco. Todos los intentos de autonomía y desarrollo nacional han sido ahogados en sangre, como por ejemplo, cuando en 2004 el Presidente teólogo de la liberación Jean Bertrande Aristide fue secuestrado por Washington y deportado en un avión a África del Sur. El mismo modelo de “kidnapping” (Aristide) y deportación que le fue aplicado al presidente hondureño Manuel Zelaya, en 2009. En el 2010, cuando el Presidente haitiano René Preval trató de aplicar políticas moderadamente desarrollistas y con la opción para los pobres, Washington y las potencias europeas le dijeron, que debía tomar un avión e irse. El mensajero fue Edmond Mulet, encargado de la misión de la ONU (MINUSTAH) en Haití. Le dijo al Presidente: “We need to get you on a plane and evacuate you”. Preval se negó, pero no pudo impedir, que el partido y el candidato más popular fueron bloqueados y un cantante admirador del sangriento tirano Duvalier fue impuesto por Washington y sus títeres europeos. Que el de facto presidente de Venezuela y la canciller hayan aceptado ir a ese lugar emblemático de la bota militar gringa, demuestra la extrema debilidad de la troika gobernante.

Riesgo de “muchas muertes y sufrimiento”

El principal asesor internacional de Dilma Rousseff, el socialdemócrata progresista Aurelio García, advierte que la situación en Venezuela es “compleja” y que una fricción con Brasil podría dificultar “el proceso” de las negociaciones de paz en Colombia y comprometer el “funcionamiento del Mercosur y la Unasur”. Intentamos resolver la situación de tensión vía Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Pero necesitamos tener cuidado. Hay riesgo de conflicto para el pueblo venezolano, “con muchas muertes y sufrimiento”. García expresó con claridad los objetivos de Washington y los enormes costos humanos que implicaría un desenlace violento de la situación. ¿Qué hacer entonces?

¿Como evitar la catástrofe?

Venezuela es un frente de agresión más en la guerra global de Washington contra China y Rusia, como lo son Hongkong, Xinjiang, Ucrania, Irak y Siria. Bombas en Siria, artillería en Ucrania, terrorismo “integrista” en Xinjiang y contra-revolución de color en Hongkong y Venezuela, no son más que diferentes facetas de una estrategia unificada de subversión imperial en diferentes teatros de guerra. En esta arena de gigantes, los débiles gobiernos latinoamericanos, salvo Brasil, no tienen influencia. Ante la extrema debilidad de la troika paralizada y el jaque mate estadounidense a punto de ejecutarse, sólo la inmiscuición de China —eventualmente combinada con Brasil— puede cambiar el rumbo en Venezuela. Es un contrasentido que una superpotencia mundial no interceda activamente en los asuntos internos de otro Estado para proteger sus intereses —más cuando este Estado está bajo ataque de la principal potencia violadora del derecho internacional. En el orden global social-darwinista que vivimos, el respeto a la no-intervención —que prescribe el derecho internacional— sólo favorece a los intereses del imperialismo occidental. Una falta de intercesión decidida de China en Venezuela, como en el caso de Libia, sólo producirá otro triunfo geopolítico del complejo militar-industrial y banquero estadounidense y un debilitamiento extraordinariamente peligroso de todo el proceso bolivariano.

La intercesión de China

China puede perder 60 mil millones de dólares en Venezuela, es decir, 20 mil millones más que en Libia. Y solamente préstamos adicionales de Beijing podrán evitar el default externo de Caracas a inicios del 2016. Este es el poder de intercesión que debe usar Beijing, para proteger sus intereses directos y geopolíticos. A cambio debe exigir un programa económico de transición, organizado por los equipos económicos de Rafael Correa y Evo Morales, con la participación de los economistas venezolanos Felipe Pérez y José Guerra. Pero, dado que el desgobierno venezolano ha perdido toda credibilidad, aún el mejor programa económico no tendrá éxito, si no hay un cambio radical de gabinete. Este cambio no puede venir democráticamente del interior del “chavismo”, porque la troika tiene todos los aparatos del oficialismo controlado y parece decidida de arrastrar a todo el pueblo consigo a la catástrofe. Por lo tanto, sólo China (y Brasil) tendría el poder de intercesión necesario para forzar los dos cambios requeridos.

¿Se puede ganar todavía las elecciones?

Un viraje programático y un nuevo gobierno nacionalista que no cargue con el fracaso y total desprestigio del gobierno de Cabello-Maduro-Arreaza, posiblemente podría equilibrar la correlación de fuerzas en los casi seis meses que faltan para las elecciones del 6 diciembre. Aprovechando eficientemente el poderoso aparato de propaganda del estado venezolano, un nuevo gobierno con credibilidad y programa podría, quizás, todavía salvar los intereses de las mayorías y de la nación. Si no, la tenebrosa profecía de Marco Aurelio sobre “muchas muertes y sufrimiento”, podría volverse realidad.

Información de La Razón por Heinz Dieterich

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