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¡HAY HAMBRE EN VENEZUELA! Escasez acaba con el Gobierno de Nicolás Maduro

El Gobierno impone el Estado Mayor de Abastecimiento para luchar contra la carestía. Chavistas críticos denuncian la inseguridad, la corrupción y el alto coste de la vida. Militares venezolanos hacen guardia frente a un poster de Chávez y Bolívar en una ceremonia de promoción.

Guardia Nacional Bolivariana en Promocion de Ascenso

Créditos: AFP

La Venezuela de los dos países celebró ayer el golpe de estado que hizo famoso a Hugo Chávez el 4-F y que dejó para la Historia la frase que pronunció para rendirse: «Por ahora… Vendrán nuevas situaciones, el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un camino mejor». Veintidós años después de la asonada y transcurridos 15 del triunfo electoral del segundo libertador, el camino de la revolución aparece hoy en su cuesta arriba más pronunciada. Y salpicado de obstáculos y precipicios.

Tanto es así que el Gobierno de Nicolás Maduro reaccionó a la situación de emergencia que sufre la venta de alimentos y productos básicos, imponiendo el Estado Mayor de Abastecimiento, liderado por el vicepresidente Jorge Arreaza y por varios de los ministros militares que conforman el gabinete. «La ofensiva económica no se detiene», señaló el yerno de Chávez a modo de presentación del nuevo ente, que se suma a los 32 Ministerios y los 111 Viceministerios, decretados en la última reforma del Gobierno hace un par de semanas.

Maduro también aprovechó la coyuntura para hacer público el sorprendente cese de José Khan, ministro de Comercio durante sólo 19 días. Le reemplazó Dante Rivas, que acababa de ser nombrado presidente de la Fundación Poliedro de Caracas, cargo que sólo ocupó durante seis días. Medidas gubernamentales a la desesperada que no convencen a los troyanos y tampoco a algunos tirios. «Si el Gobierno no ataca estos tres problemas muy puntuales, muy cotidianos del quehacer del venezolano, esto es, seguridad alimentaria, seguridad personal e inflación, los días de este autoproclamado hijo de Chávez están contados. Y están contados porque el pueblo está a puntico de caramelo de salir a la calle a reclamar sus derechos», vaticinó Eliecer Alvarado.

Lo sorprendente de tamaña afirmación es quién la firma, un articulista de la web radical Aporrea, incondicional del chavismo, quien ayer coincidía con Rocío San Miguel, directora de Control Ciudadana y crítica con la revolución: «Está claro para el país y para el mundo. Las condiciones políticas, económicas y militares son peores que las del 4-F del 92». Un repaso a la prensa de la época del golpe confirma ciertos paralelismos con aquellos tiempos: «Café, pan, aceite y papel higiénico desaparecieron. Grave problema de escasez».

El chavismo se empeñó con toda su fuerza propagandística para festejar por todo lo grande el bautizado Día de la Dignidad, «la madrugada de despertar revolucionario bajo la conducción del gigante de la nueva Historia», enfatizó Maduro.

Los días del “hijo de Hugo Chávez” pueden estar contados, advierte una web radical

Mientras, la oposición repudió la asonada militar, que provocó un centenar de víctimas, según los periódicos de la época, pero que nunca fue investigada en profundidad. Al menos cinco civiles murieron por balas perdidas, entre ellos la niña Noelia Lorenzo, de nueve años.

El chavismo acudió al Cuartel de la Montaña, donde descansan los restos mortales del comandante supremo. Hasta allí resonaron las palabras de algunos de sus seguidores, decepcionados hoy porque aseguran que finalmente el camino no fue mejor. «Hoy hay peores condiciones que cuando el alzamiento, porque el desasosiego total de la población se ha sumado a la corrupción, a la inseguridad y al alto costo de la vida», disparó el teniente coronel Yoel Acosta Chirinos, uno de los cabecillas del golpe, quien insiste desde hace meses que «los motivos del 4-F están más vigentes que nunca».

La escasez de alimentos golpeó duramente a los venezolanos el año pasado, pero en 2014 la crisis se ha agudizado. «Hoy estamos feos para la leche», confesaba a EL MUNDO el cafetero de la panadería Royal Danubio, en Los Chaguaramos.

Según la investigación realizada por el diario 2001, los usuarios necesitan hacer seis colas en Caracas para comprar la comida básica. Los productos más difíciles de conseguir son harina, aceite, café, leche y papel higiénico. Del recorrido realizado por el periódico caraqueño, sólo encontraron leche, azúcar y aceite de maíz en dos de 38 establecimientos.

“Siguen vigentes los motivos del 4-F”, asegura el golpista Acosta Chirinos

«No son colas. ¡Son colísimas! Es un vaivén constante, cuando llega un producto vuela de los anaqueles, la gente se lanza desesperada», se quejaba ayer Zoila Ruiz frente a un automercado de Santa Mónica. «Hay colas para todo, incluso el domingo para comprar las velitas que le pusimos a la Virgen de la Candelaria en su día», confesó la mujer.

Si Caracas se lamenta, el resto del país llora. Las colas son enormes cuando las hay, porque muchos productos llevan días desaparecidos, lo que ha provocado el aumento de viajes a la capital para comprar a la desesperada.

«Mi madre me llamó desde Mérida: necesitaba harina, leche, azúcar, café y carne. Hice un paquete y mi primo vino a Caracas para llevárselo», confesó a este periódico el propio cafetero mientras esperaba un nuevo envío de harina. No sabe cuándo llegará, reseña ElMundo.es

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