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¡PARA LLORAR! La conmovedora carta de Iván Simonovis a su esposa Bony

Este pasado 5 de abril de 2014 Bony y yo cumplimos 23 años de casados, fue nuestro décimo aniversario separados. Una separación que sólo ha sido corporal, porque sentimentalmente estamos más unidos que nunca.

Yo no estoy preso solo, porque ella ha compartido conmigo cada desagradable minuto de estos casi 10 años tras las rejas. Sin duda alguna una dura lección de vida y prueba de amor, reseña Diario de las Américas.

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Inevitablemente hemos tenido que cambiar momentos de pasión por los de comprensión y hemos desarrollado un vínculo de amor que nos ha llevado a un nivel de entendimiento, al cual estoy seguro, llegaríamos a través de nuestros años, pero las circunstancias han acelerado esta maduración como pareja.

Antes de iniciarse este Vía Crucis llevábamos una vida como cualquier pareja de clase media. Bony siempre ha sido organizada, previsiva.

En nuestro hogar a nuestros hijos nunca faltaba nada. Siempre ha tenido una extraordinaria capacidad de adaptación para enfrentar problemas, incluidos los económicos.

Dada la afinidad profesional de cada uno, compartíamos muchos temas, disfrutábamos enormemente ir al cine, ver series de TV, sobre todo esas de investigación criminal con policías y abogados.

Bony pasó de ser una abogado corporativa a un adalid en la defensa de los Derechos Humanos. No puedo menos que sentir orgullo cada vez que la veo en los medios, con esa pasión que la caracteriza, abogando por los derechos míos y los de los otros.

El 4 de Abril de 2009 fue la prueba de fuego. Estábamos los dos solos frente a la Juez cuando me condenó a 54 años de prisión, pero como en Venezuela solo se puede hasta 30, así quedó la sentencia. Estábamos tomados de la mano y luego de oír esas palabras que estremecían a cualquiera, ella me la apretó con tanta fuerza que pensé que se desmayaría.

Terminó la Juez su macabro discurso y entonces pensé qué sería de mi esposa, de mis hijos. Entonces susurramos unas palabras donde predominó el tema de los hijos, el futuro. Luego nos vimos y sin decir nada todo estaba claro, de esa situación saldríamos.

Estoy seguro que ese papel no es el que ella desea, sin embargo lo ha asumido con fuerza, con entusiasmo y con hidalguía. No tiene miedo de enfrentarse a nada, incluyendo un alevoso gobierno, sobre todo si de defender a su familia se trata. Ella es capaz de vivir su dolor mientras conforta a los que sufren más que ella. Lucha por sus hijos, por defender los principios en los cuales ella cree, en especial la justicia, y ha dado todo lo que humanamente puede por mi causa.

Podría decir que si muero hoy, moriría feliz de haberla tenido cada día conmigo, pero no lo diré, porque cada día de mi vida vale la pena, solo porque ella existe. Mis hijos no podrán tener una mejor y ejemplar madre.

Bony tiene todos los atributos que siempre había deseado para mi compañera de vida: carácter, inteligencia, personalidad y belleza.

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