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¡SERÍA LA REVOLCADA DEL AÑO! José Guerra: “Ruego a Dios que el hijo de Maduro sea mi rival”

Tras veinte años de carrera en el Banco Central de Venezuela, donde llegó a ocupar el cargo de gerente de investigación, y un posgrado en la Universidad de Illinois, probablemente José Guerra es el economista con más preparación que alguna vez haya aspirado a ser diputado de la República.

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“Al final, las decisiones económicas las toman los políticos”, dice para explicar el deseo de formar parte de la Asamblea Nacional que el país elegirá este año. Y de inmediato señala que ya tiene tres proyectos de leyes que considera esenciales: uno para defender el salario, la pensión y la jubilación; otro para incentivar la producción nacional; y el tercero para recuperar dinero proveniente de la corrupción depositado en el exterior.

En el caso del proyecto de ley para la defensa del salario, la pensión y la jubilación, ¿estamos hablando de indexación? Es decir: incrementar el salario mínimo, las pensiones y las jubilaciones en la misma proporción en la que aumentan los precios.

Sería una indexación parcial, de acuerdo con el comportamiento del Índice Nacional de Precios. La proporción habría que determinarla porque hay que tomar en cuenta los subsidios, que son equivalentes a un aumento del salario real, pero no se le puede pedir al trabajador que acepte un incremento del salario de 40% si la inflación es de 100%.

¿Y eso no crearía una bola de nieve? En el sentido de que para aumentar los salarios, las pensiones y las jubilaciones al ritmo de la inflación el Gobierno tendría que emitir una gran cantidad de dinero sin respaldo, que impulsaría con mayor fuerza la inflación.

Esa bola de nieve ya existe. Para financiar al Gobierno, el Banco Central de Venezuela emite dinero y con esos billetes le compra pagarés a PDVSA. Luego esos bolívares son utilizados para cubrir gasto y alientan la inflación. Mi punto es que si el gobierno de Nicolás Maduro está incapacitado para controlar la inflación, la víctima de esta incompetencia no deben ser los trabajadores.

¿Cómo una ley puede incentivar la producción nacional, cuando enfrenta problemas como controles de precios, sobrevaluación de la moneda y control de cambio?

Lo que permite una ley de fomento a la producción nacional es el marco en el que va a actuar el Estado: crea el contexto para que las empresas operen con reglas claras e incentivos para que produzcan y mejora el clima de inversión. En otras palabras, es una política industrial que no existe. Crear el marco propicio para que en Venezuela se puedan hacer cosas, como lo fue la sustitución de importaciones en los años sesenta que permitió construir el parque industrial que hoy tenemos.

¿Puede mencionar algo en concreto?

Normar el tema de las compras del Estado y establecer la proporción de lo que va a adquirir en el mercado nacional de manera competitiva, con licitaciones. Si el Gobierno va a comprar cien millones de dólares en alimentos, la mitad la va a comprar a empresas nacionales y el resto en el extranjero. Además, hay temas como la simplificación de los trámites para constituir empresas, estímulos que impulsen la producción, todo lo que es la dotación de materias primas, insumos, acceso al crédito.

¿Cómo se va a lograr repatriar el dinero que los corruptos tienen en el exterior? ¿Los bancos extranjeros van a entregar datos de sus clientes al Ministerio Público o a la Contraloría?

La propuesta es una ley que otorgue facultades al Ministerio Público y a la Contraloría para que investiguen cuentas en el exterior, algo que también le permitiría al Estado firmar acuerdos y alianzas con entidades especializadas en el blanqueo de capitales para compartir información. Si estos convenios existen, entonces sí se puede obtener cooperación de, por ejemplo, países de la Unión Europea o Estados Unidos. Actualmente, hay sensibilidad en el mundo sobre la necesidad de combatir el blanqueo de capitales.

Usted quiere ser el candidato de la Mesa de la Unidad por el Circuito 4 del Distrito Capital, que incluye El Valle, Coche y Santa Rosalía. ¿Irá a elecciones primarias o hay consenso para que sea el candidato definitivo de la oposición?

Vamos a unas primarias muy particulares. Me apoyan todos los partidos, menos uno: Movimiento Republicano. Me apoya Primero Justicia, un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Acción Democrática, La Causa R, Alianza Progresista, Movimiento Ecológico, así como los liderazgos más importantes, Leopoldo López, Henri Falcón, María Corina Machado, Henrique Capriles y Antonio Ledezma. Va a haber unas primarias para cumplir una formalidad, pero nuestra preparación es para la campaña contra el Gobierno, contra el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Se menciona insistentemente que el candidato del Gobierno en el circuito donde quiere ser elegido será el hijo del Presidente de la República, Nicolás Maduro Guerra. ¿Esto no sería una desventaja, ya que el Gobierno haría un esfuerzo extra para obtener la victoria?

Ruego a Dios que el hijo de Maduro sea mi rival, porque sería el candidato menos difícil. Aunque se trataría de una campaña contra la Tesorería Nacional, todo el rechazo que tiene Maduro se reflejaría en la votación que obtendría su hijo. Van a repartir lavadoras, licuadoras, carros… pero no van a poder con el descontento que hay en el circuito: de cada 100 venezolanos, 75 están en contra del Gobierno.

Hablemos del entorno económico. Terminó el primer trimestre y aunque no hay cifras oficiales. Es evidente que ha empeorado el ciclo de aceleración de la inflación y recesión. Desde su punto de vista, ¿qué ha ocurrido para que se agrave la enfermedad?

Estamos ante un ajuste no anunciado que se caracteriza por recorte de las importaciones, sobre todo las del sector privado, aumentos de precios en productos regulados en proporciones de hasta 300% por el rezago que había en permitir incrementos y descenso del gasto público en términos reales. A esos tres factores se añaden desajustes como unas tasas de interés controladas, con lo que prácticamente se le regala el dinero a quien solicita créditos, y un Banco Central que financia al Gobierno y acelera la inflación.

Algo que llama la atención es que el Gobierno ha mantenido los tipos de cambios de 6,30 bolívares y 12 bolívares para la mayoría de los dólares que asigna, con lo que aparentemente no hay una gran devaluación. Sin embargo, el resultado ha sido la disparada del dólar paralelo y del tipo de cambio del Simadi. ¿Qué opina?

Lo que ocurre es una devaluación no explícita y que no le otorga ningún beneficio al Gobierno. Como el grueso de los dólares se vende al tipo de cambio artificialmente bajo de 6,30 bolívares, o al de 12 bolívares, el Gobierno no se beneficia desde el punto de vista fiscal y obtiene muy pocos bolívares por cada dólar. Al mismo tiempo, como se trata de unos tipos de cambio artificialmente bajo, la demanda es muy alta y no puede satisfacerla. Entonces, la devaluación ocurre en el tipo de cambio paralelo y en el del Simadi.

¿La caída de los precios del petróleo ha derivado en una economía donde se crean bolívares de forma artificial para estimular la demanda, mientras que no hay oferta porque las empresas no tienen cómo importar materia prima y bienes de capital?

Así es. Hay una demanda que se expande por la inyección de bolívares, pero una capacidad de oferta muy baja por falta de insumos, materias primas y bienes de capital. Cuando el gasto en bolívares se vuelca en forma de demanda, se tropieza con una oferta escuálida. Entonces, la economía se termina ajustando con incrementos de precios a la vez que no crece.

El ex ministro Jorge Giordani propuso un ajuste en marzo de 2014, al igual que en su momento lo hizo Rafael Ramírez. Maduro no aplicó las medidas sugeridas y terminó colocando al general Rodolfo Marco Torres al frente de la economía. ¿Mandan los militares?

Un sector de las Fuerzas Armadas tiene en sus manos los hilos del poder. Y cuando este gobierno se acabe puede pasar como ocurrió cuando cayó Pérez Jiménez, que el sector militar sufrió un fuerte descrédito. Las Fuerzas Armadas están en todas las áreas de la economía y hay gente que no está preparada para ello. La dupla Rodolfo Marco Torres – Nelson Merentes (Presidente del Banco Central de Venezuela) está haciendo como el Titanic, manejando a la economía por inercia.

Información de: Víctor Salmerón / Prodavinci.

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