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¡TODA UNA JOYITA ROJA! El presidente de La Venezolana tiene doble identidad

Tiene doble identidad. El presidente del Concesionario La Venezolana no solo se llama Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro. Su foto también aparece en el registro interno del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) como Jhon Alexander Quiroz Suescun, y con una serie de antecedentes penales que aparecen en pantalla desde 1992. El Jhon Quiroz, que el pasado 20 de mayo se presentó ante los medios para negar que su empresa engañó a las casi 6.000 personas que le compraron vehículos, es el mismo que hace siete años fue denunciado por estafa en el Juzgado Quinto de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre.

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En ese y otros casos salió ileso; hasta ahora el presidente de La Venezolana era un simple desconocido. De acuerdo con el expediente RP01-P-2012-002021 que reposa en el Archivo Judicial Penal de Sucre, el tribunal sobreseyó la causa hace dos años por tratarse de un caso prescrito que había estado varado desde 2007.

Registrado con la cédula de identidad 10.185.898, Jhon Alexander Quiroz Suescun fue demandado en la ciudad de Cumaná por haber ofrecido un paquete de graduación, que incluía “tres fotos con toga y birrete, un portarretratos, un botón, una medalla y el diploma, valorado en cien mil bolívares”. Llegó el día de la graduación pero nunca cumplió, por lo que fue demandado en un caso que más allá de lo anecdótico sirve de antecedente a lo que vino después.

Sin partida de nacimiento

Jhon Quiroz se presentó el año pasado en el Registro Mercantil Tercero del Distrito Capital y el Estado Bolivariano de Miranda con su nuevo nombre. El 14 de noviembre hizo su aparición como presidente de La Venezolana con un número de identidad que -como si tuviera 20 años- pasa los 21 millones. En ese momento aumentó el capital de la empresa de 20 a 100 millones de bolívares y con ese mismo documento firmó una declaración jurada de origen de destino lícito de fondos.

Y nadie le puso peros. A ningún organismo le pareció extraño que hasta los 34 años estuviera feliz e indocumentado. La historia detrás de cámaras quedó registrada en otro juzgado esta vez de Apure, donde se supone que nació según el testimonio que él mismo rindió ante el Tribunal de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Trabajo de esa entidad.

En junio de 2003 pidió una nueva identidad sin ningún papelito que certificara de dónde había salido. A falta de partida de nacimiento ni siquiera presentó el acta de bautizo de la Iglesia Católica, que en otros tiempos daban testimonio de la identidad de los indocumentados; tampoco promovió testimonios de familiares cercanos. La jueza Francia Carrillo confió en los testimonios de las ciudadanas Carmen Morelia Cravo Ortiz y Verónica Castro como testigos, para darle la razón al señor que decía haber nacido el 9 de febrero de 1969 en el municipio Páez del estado Apure.

Libre en Venezuela

Quiroz, finalmente registrado con la cédula de identidad número 21.320.874, es el mismo que el pasado 20 de mayo apareció ante las cámaras de televisión con una chaqueta Adidas sobre una franela roja, para asegurar que los carros de La Venezolana aún estaban por llegar. “Yo quisiera saber, que me indiquen, dónde está la estafa”, preguntó antes de terminar de leer un comunicado que no dejó espacio para preguntas.

“Nos debemos a nuestros clientes y estoy aquí de la mejor disposición, dispuesto a resolver lo que haya que resolver y asumir la responsabilidad que ellos consideran debemos asumir”, agregó, ya de pie y a punto de abandonar el lugar.

Afuera lo esperaba una moto y varios escoltas. Desde entonces no se tenían noticias de su paradero hasta la tarde de este viernes, cuando el Ministerio Público informó que las autoridades migratorias del estado Falcón frustraron un intento de fuga en el aeropuerto Josefa Camejo de Punto Fijo, en el que apresaron al piloto, el copiloto y dos escoltas que lo acompañaban en la huida.

Según el reporte del Ministerio Público, Quiroz logró evadir la justicia con su hija, Angelis Quiroz, quien también formaba parte de la junta directiva del Concesionario La Venezolana. La abogada de la empresa, en cambio, el jueves fue detenida en Los Teques por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, y presentada ante la justicia por el mismo caso de los 5.956 carros chinos que prometieron y nunca llegaron.

La misma cara

Los propietarios del Concesionario La Venezolana inscribieron la empresa el 22 de marzo de 2013, gracias a las diligencias de la abogada Graciela Auxiliadora González Pacheco, a quien la Fiscalía presentó ante el Tribunal 34 de Control del Área Metropolitana de Caracas para que justifique los fondos que encontraron en sus cuentas bancarias.

“Presuntamente González Pacheco solicitaba dinero para gestionar la compra y entrega de vehículos a través del mencionado concesionario”, señaló el Ministerio Público en una nota de prensa que publicó momentos antes de que fuera llevada al juzgado.

Hasta ahora hay seis personas solicitadas ante Interpol. La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, informó el jueves que el Ministerio Público pidió a la Policía Internacional incorporarlos en su base de datos con alerta roja.

Ortega no precisó nombres ni habló de dobles identidades. La foto que muestra el registro civil del Saime deja claro, de cualquier modo, que el rostro de Quiroz tiene varios números de identidades: Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro, el presidente de La Venezolana, pasa por una puerta giratoria y aparece como Jhon Alexander Quiroz Suescun, en cuya ficha aparecen varias cuentas con la justicia.

Comerciante y chef

Además de dos casos pendientes desde 1992 y 2003, la base de datos del Saime indica en pantalla que la última orden de captura en contra de Quiroz Suescun salió del Tribunal 51 de Control del Área Metropolitana el pasado 21 de mayo, un día después que apareciera dando la cara en nombre de la empresa. No en vano, con esa identidad está inhabilitado para ejercer su derecho al voto, según consta en el Registro Electoral Permanente.

Si eso no es suficiente, los perfiles de Twitter y Facebook en los que hasta hace dos semanas mostraba fotos personales y, en los que se presentaba como el Chef Alexander Suescun, coinciden no solo con su segundo nombre y su segundo apellido, sino también con el oficio con el que originalmente comenzó esta historia.

En el restaurante El Padrazo, anteriormente llamado Casanosa y Rusio Moro, se preguntan cómo es que el mismo señor que a finales del año pasado se presentaba como chef y vendía pan de jamón en ese local del Centro Comercial La Casona, terminó -rodeado de una comparsa de guardaespaldas- comprando ese y el resto de los negocios que aparecieron y desaparecieron a la sombra del concesionario de la carretera Panamericana.

En esos negocios también hay reclamos. “Que alguien nos de la cara”, pedía Rafael Pereira, en nombre de los mesoneros, camareros y personal de cocina que quedaron sin empleo en el restaurante. Reunidos a las puertas del local, él y otros improvisaron el martes una manifestación que exigía sus prestaciones sociales.

Recordaban además que esta historia está llena de paradojas. Si los eventos con La Dimensión Latina, Los Adolescentes y Oscar D’León ya dejaban bien claro que El Padrazo no era cualquier restaurante, en enero los empleados quedaron sorprendidos cuando descargaron dos camiones llenos de cajas de whisky en el depósito del local.

Saludos desde Twitter

“Solo en esa pecera hay peces de 40.000 bolívares”, señalaba el mesonero Robert Fernández para dar cuenta del lujo que hay al otro lado de una puerta de vidrio, que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas clausuró el lunes luego de allanar el local.

La policía científica se llevó equipos del circuito cerrado de seguridad, así como computadoras y documentos administrativos. Por lo pronto en el local solo destacan empleados que montan guardia para demandar su paga y noticias de clientes que también perdieron dinero por alquilar el local. “Por razones ajenas a nuestra voluntad hemos tenido que hacer un cambio de lugar para la celebración del día del adulto mayor”, apunta el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) en un comunicado pegado en la puerta.

Los cursos de repostería que los mismos socios organizaban en la dulcería Pink Cake Lui’s también quedaron suspendidos. Muchos de sus asistentes incluso tuvieron que enterarse por los vigilantes del Centro Comercial La Casona. Como el resto de los afectados de La Venezolana, esperan una respuesta de los dueños.

En su último mensaje de Twitter, el 27 de mayo Quiroz retuiteó un mensaje con fotos al primer mandatario nacional, para advertir que algunos de los vehículos que La Venezolana ofreció ya llegaron al país: “@NicolasMaduro Presidente aquí están las fotos de los carros en Pto Cabello y el BL del Roll and Roller que llegó”.

Desde la misma trinchera de Twitter y con el usuario @elcheff2011 , se presentó dos años atrás como Jhon Quiroz para enviar saludos a su párroco de Colombia. Entonces no tenía problemas; no había organismos policiales que estuvieran buscándolo y andaba como si nada con dos cédulas: la del Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro que anduvo indocumentado durante 34 años y la de Jhon Alexander Quiroz Suescun, que en el Registro Electoral Permanente aparece como inhabilitado para votar por los mismos antecedentes que señala la base de datos del Saime, reseñó el portal del diario El Universal.

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