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¿QUIÉN LE CREE? Según Pérez Pirela los “mafiosos” les temían porque era incorruptible

El programa Cayendo y Corriendo volverá hoy al aire por Venezolana de Televisión, a las 7 de la noche. Su difusión estaba suspendida desde agosto, cuando su conductor, Miguel Ángel Pérez Pirela (Maracaibo, 1977), se concentró en la lucha por la alcaldía de la capital zuliana, en la que resultó vencido por la candidata de la oposición, Eveling Trejo de Rosales.

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Sabemos que Cayendo y Corriendo se refiere a la velocidad de reacción de las iguanas, pero en este retorno ¿equivale a reponerse después de una caída?

Hay victorias que saben a derrotas y derrotas que saben a victorias. El desempeño nuestro en Maracaibo fue de todo, menos una caída. Sin ánimos de compararme, el 4-F de Hugo Chávez no fue una caída, sino una situación adversa que sirvió para proyectarse hacia el futuro. En términos objetivos, en 2008, el candidato Henry Ramírez perdió por 116 mil 601 votos, una brecha de casi 20 puntos. En 2010, Gian Carlo Di Martino perdió por una brecha de 17,33%, por 85 mil 500 votos. Nosotros, en solo tres meses de campaña, logramos 260 mil votos y perdimos por una brecha de solo 5 puntos. Si no hubiese sido por la influencia de factores tanto internos como externos de la Revolución, hubiéramos ganado, tal como lo indicaban las encuestas. Por eso hablo de una derrota electoral, pero de un triunfo político. Además, arrinconamos el voto opositor en las zonas privilegiadas.

¿Cuál es su futuro como dirigente en Maracaibo? ¿Ese trabajo político tendrá continuidad con miras a próximos procesos?

Bueno, hay que recordar que Pérez Pirela surge como una figura nacional que aceptó un reto que muchos consideraron suicida. Hoy creo que la mejor forma de luchar por Maracaibo es en un espacio que mezcle lo municipal con lo nacional, y la plataforma más apropiada es la comunicacional, a través de Cayendo y Corriendo y de La Iguana TV. Tenemos que acabar con las mafias enquistadas en Maracaibo, que responden a intereses económicos. Debemos luchar contra los que nunca han dejado entrar a Chávez en Maracaibo y contra aquellos que hicieron de la política un negocio, los eternos candidatos que terminaron convirtiéndose en empresarios. Maracaibo necesita una renovación política, por eso le tenían miedo a mi candidatura y más aún a la posibilidad de que fuera alcalde. Somos un equipo incorruptible y por eso nos temían los mafiosos y los que militan en un partido y negocian con sus adversarios.

Algunos dicen que a usted lo derrotaron los bachaqueros. ¿Qué peso le atribuye a ese factor?

Nuestra lucha allá fue inédita. En tres meses nos opusimos a Manuel Rosales y Capriles Radonski; al flagelo del bachaqueo; a unos apagones horas antes de las elecciones; al paramilitarismo presente en la ciudad; y a enemigos externos e internos que algunas veces hacen conchupancia en la vida política y económica. A pesar de todo eso, logramos reducir la brecha a 5 puntos. A las pruebas me remito. Aquí no hay discusión posible. Es un mito decir que Maracaibo es opositora. Si en tres meses hicimos lo que hicimos, tenemos razones para la fe y la esperanza, no solo con respecto a Maracaibo, sino también a otras grandes ciudades de Venezuela que arrastran la misma fama.

Otros candidatos que no lograron ganar fueron designados para cargos ejecutivos en las mismas entidades territoriales. ¿En el caso de Pérez Pirela no fue así?

Cuando acepté ser candidato, muchos dijeron que me habían dado un cargo y me criticaron por eso. Yo siempre dije que sería un cargo si me lo daba el pueblo de Maracaibo. Yo critico al carguismo, que tiene dos caras: los que están pendientes de tener un cargo y los que están pendientes de quienes tienen un cargo para criticarlos. Cada uno, según su conciencia, debe saber para qué sirve realmente y en qué lugar puede contribuir mejor. Yo estoy ahora en el lugar donde creo que mi acción puede ayudar más, donde puedo dar lo mejor de mí, es la trinchera comunicacional, ayudar a interpretar el acontecer nacional, contribuir a una reflexión nacional sobre la política.

El programa regresa en un momento distinto, cuando la batalla mediática está en una especie de apaciguamiento. Han salido de escena algunos de los factores más virulentos de la oposición y ha habido un desmontaje de las defensas en el lado revolucionario. ¿Habrá un cambio en el enfoque de Cayendo y Corriendo?

Después del 5 de marzo todo se trastocó. Y a casi un año de la muerte física del Comandante Chávez, todavía hay gente que no se ha dado cuenta de que es necesario reflexionar y cambiar. Seguimos haciendo una comunicación retrasada, conservadora, sin impacto y sin público. El reto es hacer análisis crítico del discurso, de las imágenes y de los videos, trataremos de interpretar, de forma minimalista, los contenidos de los medios de comunicación.

Parte del debate político actual es interno. ¿Cayendo y Corriendo va a terciar en esa confrontación intrarrevolucionaria?

Hay quienes utilizan la polémica o la crítica como una profesión. Yo no estoy de acuerdo, porque el pueblo termina acostumbrándose a los polémicos y a los críticos. Nosotros, como el sector político más importante de Venezuela, tenemos que caminar hacia una misma dirección y criticar puntualmente lo que no está bien. La idea es construir un pensamiento colectivo, no criticar por criticar. Cayendo y Corriendo siempre ha sido un lugar de polémica. Hasta Hugo Chávez intervenía en esas polémicas. Ahora no tiene por qué ser diferente.

Los caminos al infierno

¿Qué piensa Pérez Pirela, doctor en Filosofía, escritor y comunicador, acerca de las recientes reuniones de autoridades con dueños de medios? Le preguntamos si pueden afectar la línea de su programa.

“Cayendo y Corriendo seguirá siendo independiente, es un ejercicio de pensamiento, por lo tanto no se negocia. Estamos por el debate y la discusión, pero en ningún caso por el pacto y la negociación. Ojo, no quiero decir que alguien del Gobierno esté negociando o pactando, pero estoy pensando mucho en Dante: el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Una reunión o tres reuniones aguantan todo, pero habrá que ver la práctica de estos medios en el día a día. Para analizarla va a estar el programa”.

Apelando a su condición de estudioso de las ideas políticas, le preguntamos si cree posible vencer la violencia criminal, en una sociedad como la venezolana, sin cambiar la estructura económica y la cultura capitalista. “Es una gran discusión, y yo felicito al presidente Nicolás Maduro porque, como líder nacional, puso el tema sobre el tapete y ese es un acto de mucho coraje, porque quizá en términos de encuestas o de real politik le convenía obviarlo. Yo creo que debe discutirse sobre el rol de la justicia, de la televisión, de la familia, de la escuela, de los barrios. Creo que Cayendo y Corriendo puede ayudar en esta gran reflexión. Yo tengo 36 años y crecí viendo telenovelas y series gringas porque eran tiempos de capitalismo. Habría que preguntarse sobre los que tienen ahora 18…

¿Crecieron viendo las misma novelas y las mismas series gringas?

Si la respuesta es sí, hay que preguntarse por qué, pues esas personas han crecido en socialismo”, así lo reseña Iguana.tv en su portal web.

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